sábado, julio 13, 2013

RP 466: Crónica de la Primera Entrega

La vida en el Perú da muchas vueltas: cuando hace siete años, Antauro Humala fue detenido tras tomar la comisaría de Andahuaylas, era difícil imaginar que, poco después, el retrato de su hermano Ollanta se encontraría allí mismo, en calidad de Presidente. 
En mi caso, en ese momento a mí tampoco se me hubiera ocurrido que visitaría esa misma comisaría para distribuir el Manual para el Empleo del Quechua en las Comisarías, que elaboré con Gavina Córdova.   Menos aún me hubiera imaginado que el policía que hacía de maestro de ceremonias, daría la bienvenida y presentaría a los invitados de la PUCP hablando en perfecto quechua, inclusive diciendo amachaq en lugar de abogado y otras expresiones más complejas para sociolingüista y antropólogo.
Han sido días muy intensos recorriendo diversas ciudades de Apurímac con mis colegas, para entregar los manuales y compartir los resultados de nuestra investigación con autoridades, funcionarios y maestros.   Como sucedió en la comisaría, he notado que muchos apurimeños han perdido la timidez respecto a ser escuchados en quechua.   Por ejemplo, después de nuestra primera presentación en el Gobierno Regional de Abancay, unas quince alumnas del colegio estatal Aurora Inés de Tejada teatralizaron una poesía en quechua, con una seguridad y soltura que hace pocos años hubiera sido inconcebible.  Por su parte, los profesores del colegio Tarpurisunchis me obsequiaron un diccionario escolar a todo color de quechua, con las definiciones en ese idioma.
Luis Mujica siempre se dirigía a las personas en quechua y ya no le contestaban en castellano como antes.  Inclusive los mozos del hotel de Abancay, a quienes conozco desde hace más de 10 años y nunca les había escuchado una palabra en quechua, ahora bromeaban con él en ese idioma.
La parte más arriesgada de nuestro recorrido fue el viaje a Chuquibambilla, capital de la provincia de Grau, unida con Abancay por una carretera angostísima, aunque bien asfaltada.   En el pueblo no había ni taxis ni mototaxis disponibles y me tocó subir con los Manuales hasta la precaria comisaría, ubicada en una pequeña loma, acompañado por un integrante del Serenazgo, que estaba muy contento haciendo juegos de palabras en quechua.   Una hora después, hicimos la presentación de la investigación ante profesores y estudiantes y todas sus intervenciones fueron en quechua.  
Evidentemente, al menos en los sectores urbanos, hablar quechua ya no es una confesión de inferioridad, pero muchos campesinos todavía temen que si sus hijos hablan ese idioma, no aprenderán bien castellano y serán discriminados.  
De Chuquibambilla, retornamos a Abancay durante la noche, por la estrecha carretera, con neblina y lluvia, pero afortunadamente sin mayores contratiempos. 
A la mañana siguiente, hicimos la entrega de los Manuales en la Región Policial de Apurímac, lo que generó fotos en los periódicos,  y acto seguido partimos hacia Andahuaylas, por una carretera que desde hace años vienen anunciando que pronto será asfaltada.    
En Andahuaylas, curiosamente, encontramos nuevas formas de discriminación, esta vez  hacia quienes no escriben “correctamente” el quechua, es decir según el alfabeto oficial que no incluye letras como la e o la o (trivocálico).
-Una no se atreve a escribir por temor a equivocarse –declaró una funcionaria municipal.
-Yo en realidad no sé quechua –nos diría después el policía que había dado el discurso de bienvenida en la comisaría–porque no sé escribir. 
Desde Andahuaylas, un patrullero nos llevó hasta la localidad de Pacucha, a orillas de la laguna del mismo nombre, donde se encuentra la Escuela de Policía de Apurímac.   Llegamos en pleno examen de admisión: más de setecientos jóvenes, estaban postulando para ocupar una de las 170 plazas, debiendo pagar cada uno 275 soles.   
Lo extraño para mí era que se exigiera a los postulantes presentarse en terno oscuro y a las chicas en traje sastre, como si fueran a trabajar de secretarias.   La única excepción eran quienes habían hecho el servicio militar, que tenían uniforme de camuflaje.   Toda esa vestimenta contrastaba con las madres que los esperaban a la puerta usando polleras.  Pensé que para muchas familias campesinas, tener un hijo policía podía implicar la seguridad económica, en medio de tantas incertidumbres.  
El Director de la Escuela nos agradeció efusivamente la entrega de los Manuales, pero nosotros le precisamos, que, si bien pueden ser muy útiles para mejorar la atención a la población, sigue siendo necesario que se evalué el manejo del quechua por parte de los futuros policías.   De hecho, los cursos de quechua deberían ser obligatorios en las Escuelas de Policía de Cusco, Apurímac, Huancavelica y Ayacucho.   De la misma manera, en todas estas Escuelas sería lógico que el buen manejo del quechua diera mayores puntajes para el ingreso, pero los exámenes, preparados por ESAN, no consideran esta variable.

En las próximas semanas, el Manual será entregado a la Policía Nacional en Ayacucho y Cusco, con el apoyo de la Defensoría del Pueblo.   Seguiremos informando.      

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RP 465: Manual de Quechua para Policías

Allá por 1995 trabajaba como parte de la Misión de Paz de las Naciones Unidas en Cobán, una pequeña ciudad guatemalteca.   En esa región, la mayor parte de los habitantes hablan y escriben q’eqchi’ y no castellano.   Inclusive había una congregación de monjas indígenas, de orientación salesiana, que no sabían castellano.    Intenté aprender algunas palabras de q’eqchi’, pero el principal impulso lo recibí cuando regresé a Lima para Navidad.
-Si no aprendes, ¿cómo te vas a comunicar con ellos? –me preguntó mi hermana, que había perfeccionado su quechua después de un año de trabajar como médica en la localidad huanuqueña de Llata.
Nuevamente en Cobán, ubiqué a un profesor de q’eqchi’ y cuando alcancé un manejo adecuado del idioma, me dediqué a usarlo en la promoción de los derechos humanos: con la ayuda de varios traductores, preparamos un manual de derechos humanos y una versión popular de la Constitución guatemalteca.  Organicé un concurso de ensayos en q’eqchi’ sobre la problemática indígena y finalmente logré que se publicara un diccionario de términos vinculados a los derechos humanos  y un glosario de términos penales, dirigidos a abogados, jueces y traductores.  En el colmo de la osadía lingüística, terminé dando clases de q’eqchi’ a guatemaltecos que no conocían el idioma.
Cuando regresé al Perú, quise hacer lo mismo en cuanto al quechua, pero encontré  un panorama muy diferente.  Aún en las ciudades andinas era difícil encontrar una persona menor de treinta años, con estudios universitarios, que hablara quechua (o que quisiera hablarlo).  “Mis padres no me dejaron aprender quechua”, me decían muchas personas.  Otras repetían que el quechua estaba en vías de desaparición.   Casi no había ningún texto escrito en quechua e inclusive algunos lingüistas sostenían que era mejor que no hubieran, porque se trataba de una lengua oral.   
En los últimos años, la situación ha venido cambiando.   Una serie de municipalidades y gobiernos regionales exigen el quechua para sus nuevos empleados.  Cada vez hay más cursos de quechua en Lima y otras ciudades.  He encontrado varias obras literarias publicadas por la Universidad Villarreal y por Ediciones Altazor.   En Apurímac, hace algunos años, el Gobierno Regional lanzó el programa Quechua para Todos, destinado a fomentar el uso del quechua en la región. 
Respecto a este último proceso, hace tres años, comenzamos una investigación con otros profesores de la PUCP: Virginia Zavala,  Gavina Córdova y Luis Mujica.   En mi caso, debía ocuparme sobre el uso del quechua en la administración de justicia y pronto me di cuenta que, después de la Justicia de Paz, la institución más cercana a los quechuahablantes era la Policía Nacional”.  “El policía está cerca de todos los sectores sociales”, me dijo una mujer policía de Chincheros.   “Cuando no les entiendo, llamo a un policía”, me comentaba un fiscal. 
“Vienen angustiados a la comisaría, buscando una orientación, aún en temas que no son policiales”, recordaba un policía.   Una colega suya corroboraba: “Los engañan, les amenazan que les van a quitar todo, pero nosotros les orientamos y te agradecen mucho”.
Algunos oficiales sostenían que, desde hace algunos años, con la apertura de nuevas Escuelas para Suboficiales en Ayacucho, Huancavelica y Apurímac, el número de policías que hablan y comprenden el quechua se ha incrementado mucho.   Sin embargo, no se evalúa el manejo de quechua por los policías antes de enviarlos a las zonas rurales y tampoco se dan clases de quechua en las mencionadas escuelas.
Por eso, existe un sector de policías que desconoce el quechua.    “No tuve ocasión de aprender” dice un joven policía de Andahuaylas.   Otros no logran expresarse con fluidez.   Aún quienes dicen que saben, pueden tener serias dificultades para enfrentar una situación difícil.  “Cuando lloran no se les entiende”, me comentó hace unos días un policía en el Ministerio del Interior.   Esta frase grafica la desesperación con que acuden a las comisarías tantas personas, especialmente mujeres.  “Se les viene el mundo encima” comentó otra policía.
Este panorama nos decidió a elaborar un manual de quechua para las comisarías, en el que aparecen diálogos sobre situaciones cotidianas, como una denuncia por violencia familiar, un niño extraviado o un accidente.    Las expresiones en quechua fueron redactadas por Gavina Córdova, una de las personas con mayor capacidad para reflexionar sobre los contenidos lingüísticos.   El libro acaba de salir de imprenta y, mientras escribo estas líneas, me encuentro en Apurímac con mis colegas para hacer la distribución.  Espero que más ejemplares puedan llegar pronto a los policías de Cusco, Ayacucho, Huánuco y otros lugares. 

Ojalá que este primer esfuerzo motive a otras instituciones, como el Banco de la Nación o el Ministerio de Salud para hacer lo mismo y así la barrera lingüística que separa a millones de peruanos del Estado por fin se vaya rompiendo.   No saben la alegría que me causa estar contribuyendo a este proceso. 

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domingo, abril 26, 2009

Anexo de la RP 249

- Felicitamos a todos los medios de comunicación que rechazaron la discriminación hacia Hilaria Supa. La República llegó a publicar su portada en quechua y la entrevista de Rosa María Palacios ayudó a que muchas personas conocieran la trayectoria de la Congresista, como puede verse en youtube: http://www.facebook.com/ext/share.php?sid=105376871232&h=ZndTP&u=BO9f8&ref=mf


-Hablando de discriminación, la Defensoría del Pueblo ha presentado un nuevo informe que muestra las gestiones realizadas para corregir las prácticas discriminatorias en la administración pública.


-Felicitamos a la Mesa contra el Racismo de Abancay por el operativo Cuerazo Apurimeño, que buscó mostrar que los rasgos físicos anglosajones no deben ser considerados el único modelo de belleza. Entre quienes se sumaron a modelar, estuvieron los integrantes del grupo musical Alborada, de reconocidas canciones en quechua.


-Hablando de quechua, el nuevo Jefe Militar en el VRAE deberá hablar este idioma, señaló el Primer Ministro Yehude Simon. Este debería ser requisito fundamental para ejercer cualquier cargo público en Ayacucho. En Lima, la Municipalidad de Miraflores ha designado a un funcionario para atender en quechua, cuando sea necesario.


-Las modificaciones al Reglamento Nacional de Tránsito son muy positivas al elevar las sanciones contra los choferes ebrios y a otros infractores… pero para que se hagan realidad dependen de la Policía Nacional para que efectivamente se hagan realidad.


-El Ministerio Público ha decidido abrir instrucción contra Orleer Medina, Alcalde de Pataz, quien sería parte de una peligrosa red criminal en la zona (RP 248).


-Felicitamos a la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú por su 90 aniversario, esperando que cumpla muchos años más en la atmósfera de pluralismo y exigencia que la caracteriza.


-Este 1º de mayo, Día del Trabajo, todos quienes cuentan con apoyo de una trabajadora del hogar por ese día, saben que deberán pagarle especialmente.


-Agradecemos a la Universidad Nacional de Trujillo y a la empresa Gameda por omitir los requisitos discriminatorios de sus nuevas ofertas de empleo y a las empresas Mass Automotriz y Nicoll por comprometerse a corregirlos.


El aporte (Sobre el artículo de Rocío Silva Santisteban, El Museo y los Notables, RP 248).


-Yo cuestiono mucho que Mario Vargas Llosa presida una comisión sobre el Museo de la Memoria. Su obra Lituma en los Andes refleja una percepción de la población andina como si se tratara de seres bárbaros, que inclusive practican el canibalismo (un sociólogo belga).


-A mí me preocupa mucho cuando la causa de los derechos humanos termina siendo apropiada por otros, que a veces son también las ONG, que pretenden ser la voz de “los mudos”. Los mudos cada vez son menos mudos y están caminando. Un problema adicional es cuando se considera inmaduro al que no necesariamente piensa como "los notables" o en todo caso no tiene el manejo intelectual de "los notables". Muchas veces hay personas muy capaces, pero por su condición tienen que esperar a que “los notables” lo quieran incluir y en calidad de público. (un abogado cajamarquino).


-No me pareció provocador el artículo de Rocío Silva Santisteban… porque no llega a juzgar a los notables? Me parece que solamente indica un hecho y dice que quienes a contribuyen a éste son el presidente y todos los peruanos. Hubiese sido más interesante que intente identificar a "los notables", que intente ver hasta qué punto ella podría ser también "una notable", que diga cuánto hacen "los notables" para mantener esa situación... (un escritor).


La frase W:


En un país donde la mayoría de la población es víctima del racismo, éste será derrotado cuando aprendamos a romper el silencio.

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domingo, marzo 01, 2009

Reflexiones Peruanas Nº 241: A un Año de la Ordenanza Nº 002


-¿Está diciendo que una escolar embarazada debe seguir en el colegio? ¡Eso es fomentar la inmoralidad!

Así se expresaba hace unos meses un funcionario del sector Educación en una ciudad andina. Seguidamente, otro señaló que un colegio tenía la obligación de expulsar a los estudiantes que tuvieran una orientación homosexual.

Estas intervenciones demuestran cuán necesario es que los gobiernos locales y regionales enfrenten los prejuicios de sus funcionarios. Para ello, un cuerpo normativo específico, como las Ordenanzas contra la discriminación, es un instrumento fundamental.

Hace un año, el 29 de febrero de 2008, se publicó la Ordenanza 002-2008 de la Municipalidad Provincial de Abancay, la primera que prohibió la discriminación en todas sus formas. Hasta entonces, solamente las municipalidades de Magdalena y San Miguel (Lima) y Cayma (Arequipa) se ocupaban de la discriminación, pero en lo referido a locales abiertos al público.

La Ordenanza 002 fue la primera norma en el Perú que definió como discriminación al acto que tiene como intención o efecto excluir, tratar como inferior a una persona, o grupo de personas, sobre la base de su permanencia a un grupo social y que tiene como objetivo disminuir sus oportunidades y opciones o anular o menoscabar el reconocimiento de sus derechos. Hasta entonces, la legislación peruana sólo consideraba discriminatorios los actos donde pudiera probarse la ‘intención de discriminar’ y esto normalmente resultaba muy difícil.

Otro aporte importante de la Ordenanza 002 es que por primera vez se incluyó causales muy serias de discriminación como la orientación sexual, la condición de salud y la actividad, que afecta especialmente a las trabajadoras del hogar. Estableció que tampoco podrá haber discriminación por indocumentación, señalando que el DNI no debe ser exigido para ingresar a instituciones públicas o privadas. De hecho, a las pocas semanas, el Gobierno Regional de Apurímac dejó de solicitar DNI a las personas que pretendían ingresar a sus oficinas. Meses después dictó su propia Ordenanza Regional contra la discriminación, que aborda temas como la salud, el trabajo y la educación. Precisamente, yo estaba explicando esta Ordenanza a los funcionarios de la Dirección Regional de Educación, cuando me topé con las expresiones que mencioné al comienzo de este artículo.

La Ordenanza 002 ha incentivado el manejo del quechua por parte del personal de la Municipalidad, que también está tajantemente prohibido de emplear expresiones discriminatorias, disponiéndose que si incurrían en dicha conducta serían sancionados. La Municipalidad se comprometió a denunciar ante el Ministerio Público a los funcionarios discriminadores, para que sean sancionados según el artículo 323 del Código Penal, que establece una pena de hasta 4 años de prisión.

Un aspecto muy positivo de la Ordenanza 002 es que ha servido como modelo y, así, en los los siguientes meses, se promulgaron Ordenanzas contra la discriminación en Huamanga, Jesús Nazareno y San Juan Bautista (AY) Andahuaylas (AP), Huancayo y Matahuasi (JU), Sullana y Catacaos (PI), Miraflores y Jesús María (LI), todas con el mismo enfoque integral.

Este año 2009, las primeras entidades en publicar Ordenanzas contra la discriminación han sido el Gobierno Regional de Lambayeque y la Municipalidad de Chanchamayo. Ambas normas abordan los derechos lingüísticos de sectores tradicionalmente marginados: en Lambayeque, los quechuahablantes de Incahuasi y Cañaris y en Chanchamayo, la población asháninka.

Muchas Ordenanzas presentan aportes que luego son asumidos en otros lugares. De esta forma, la Municipalidad de Sullana fue la primera en exigir carteles contra la discriminación en establecimientos que atiendan al público y esta iniciativa fue recogida también en Miraflores y Jesús María. Ahora estos carteles se ven en lugares tan diferentes como el Centro Peruano Japonés, Larcomar, Metro o el Banco Financiero. Pronto aparecerán también en quechua, con la leyenda “Kay Llaqtawasipi hina lliw Perupi mana Saruchakuy Kananchu”

Hace unos años, muchas autoridades negaban la existencia de la discriminación, porque parecía parte del “orden natural” de las cosas. Ahora, cada vez hay más alcaldes y regidores que buscan combatirla. Hace unas semanas, un grupo de regidores de diversas provincias del Cusco se comprometieron a que pronto sus municipalidades tendrían también estas Ordenanzas.

Los talleres para difundir las Ordenanzas entre funcionarios, empleados municipales e integrantes del Serenazgo tienen mucha importancia. En el caso de los funcionarios de Educación de Apurímac, creo que convencí a algunos que existía una visión distorsionada de la moral y de que dichas expulsiones eran muy injustas. A los demás, en todo caso, les quedó claro que expulsar o maltratar a un alumno por esos motivos es ilegal.

Precisamente, por eso es tan importante contar con normas locales contra la discriminación, para que sea por una convicción o por temor a la sanción, vayan generando un cambio de conducta. Esperemos que cada vez más municipalidades y gobiernos regionales se sumen a este camino.

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domingo, noviembre 30, 2008

Reflexiones Peruanas Nº 228: Vecinos y Rivales

-Discúlpela, es arequipeña –comenta una chica de Puno, cuando una compañera se equivoca al contestar una pregunta.

He participado en centenares de actividades educativas con personas de todo el país y nunca he escuchado a los chiclayanos hablar mal de los piuranos o a éstos mofarse de los cajamarquinos. Sin embargo, aún en eventos sobre derechos humanos, numerosos participantes del sur del país se hacen bromas agresivas entre sí o se perciben con recelo unos a otros.

La animadversión puede llegar a extremos bastante más serios que unas bromas. Durante las protestas de este año, muchos habitantes de Moquegua generaron adrede un grave desabastecimiento a Tacna, bloqueando la Carretera Panamericana y, meses después, un grupo de tacneños atentó contra el canal que proporciona agua a Moquegua.

La lista de conflictos y rivalidades en el sur es inacabable: los habitantes de Abancay rechazan tanto a los andahuaylinos, sino a los cusqueños, percibidos como arrogantes. Los cusqueños mantienen una fuerte rivalidad con los arequipeños, mientras que los puneños sufren rechazo en Arequipa y Tacna, donde han migrado en los últimas décadas. Andrés Bedoya, columnista arequipeño de Correo, se jacta de señalar que los puneños no son seres humanos, sino indios.

En algunos casos, el rechazo al otro parece haberse convertido en una expresión de identidad, e inclusive es defendido como un “elemento cultural”. En Chumbivilcas, todos los años, algunas comunidades campesinas libran verdaderas batallas campales, que dejan numerosos heridos, como si fuera una prueba de valor. En Huamanga, este año, una publicación auspiciada por la sede del INC, incluyó una serie de “huantinadas” es decir comentarios procaces de los huamanguinos hacia los huantinos.

Las consecuencias de estas rivalidades afectan la vida personal, por cuanto muchas familias no aceptan fácilmente que un integrante suyo se vincule a alguien proveniente de la ciudad o la región “rechazadas”.

En el ámbito laboral, existe mucha insistencia para que no se contrate a personas “foráneas”, pese a que estén bien calificadas. Esta exigencia no se basa en que sea necesario manejar el idioma local o estar familiarizado con la cultura o la geografía, sino a que se considera que los cargos públicos deben ser para los lugareños. Los adversarios del asesinado alcalde de Ilave, Fernando Robles, le acusaban de contratar “personal de fuera” (muchos de Juliaca o Puno) dejando de lado a los profesionales ilaveños.

Algunos de estos problemas se deben a que los departamentos andinos fueron creados de manera artificial, sin una verdadera identidad común. La construcción de carreteras en el siglo XX contribuyó a la fragmentación, pues fueron diseñadas para unir las diferentes provincias con la costa, pero no entre sí. Un vecino de Coracora o Puquio difícilmente conoce Huamanga y un habitante de Cotabambas debería viajar varios días para llegar a Abancay.

De otro lado, varias capitales departamentales tradicionalmente han sido sede de una élite que percibía con desdén a las demás provincias. Un ejemplo es que el Gobierno Regional del Cusco ha declarado el quechua como idioma oficial, que debe ser hablado por todos los funcionarios públicos, sin considerar cómo esta decisión afecta a los indígenas amazónicos que viven en la provincia de La Convención.
Hablando del quechua, pese a que es hablado por la mayoría de personas del Sur Andino, no es posible proponer un quechua estandarizado, como existe en Ecuador y en Bolivia, en buena medida porque en cada región sostiene que allí se habla el verdadero quechua y en el resto de lugares “se habla mal”. Estas actitudes sólo terminan perjudicando a los propios quechuahablantes.

Dirigentes políticos sin escrúpulos y, especialmente, periodistas/agitadores manipulan las frustraciones de la población. En los episodios de violencia de este año (secuestro de policías, incendio de locales públicos, apedreo de hospitales), numerosas emisoras radiales han jugado un rol deplorable. Como en la “percepción del bien limitado”, se suele pensar que los beneficios que obtenga la región o la provincia rival serán en desmedro del propio bienestar. En los conflictos más recientes, difícilmente los tacneños o los moqueguanos podrían señalar en qué medida iban a ser menos pobres si no se escuchaban sus reclamos.

Todo este panorama termina generando un fuerte desgaste y bloquea la posibilidad de tener un planteamiento común. “Hemos retrocedido veinte años con este último conflicto” me dice apenado un ingeniero moqueguano.

Las identidades locales o regionales sólo son negativas cuando se expresan como una especie de “xenofobia interna”. El problema es que, a más recursos llegan a gobiernos locales y regionales, debido a la regionalización o el canon minero, más probables serán estos conflictos y es más urgente prevenirlos. A las autoridades y dirigentes les correspondería actuar con madurez a este respecto, pero algunos encuentran más fácil atizar prejuicios y rivalidades. Pierde el Sur, pierde el Perú.

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domingo, noviembre 02, 2008

Imágenes del Hospital de Curahuasi, Diospa Suyana








Desde Cajamarca hasta Huánuco llegan personas buscando atención médica de calidad en el Hospital Diospa Suyana (Esperanza en Dios) ubicado en Curahuasi (Apurímac). Se trata del mejor hospital del sur del país y ha sido construido en base a la iniciativa de un grupo de voluntarios alemanes








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viernes, setiembre 26, 2008

Ordenanza contra la Discriminación de la Municipalidad de Andahuaylas

MUNICIPALIDAD PROVINCIAL DE ANDAHUAYLAS

ORDENANZA MUNICIPAL Nº 018-2008-CPA-MPA

PROHIBICIÓN DE LA DISCRIMINACIÓN SOCIAL EN LA PROVINCIA DE ANDAHUAYLAS

Art. 1.: Prohíbase la discriminación social en todas sus modalidades en instituciones públicas y privadas; gobiernos locales distritales y provincial; autoridades de distinto rango; medios de comunicación; centros educativos, centros de salud y centros laborales en el ámbito jurisdiccional de la provincia de Andahuaylas.

Art. 2.- El Gobierno Local de Andahuaylas, como Estado Provincial, y la sociedad andahuaylina en su conjunto, reconocen la igualdad entre los seres humanos y prohibe toda clase de discriminación por razón de raza, idioma, sexo, religión, posición económica, condición social, ideología política, indumentaria, actividad, condición de salud, discapacidad, lugar de origen o residencia, edad o de cualquier otra índole.

Art. 3.- Los gobiernos locales distritales y provincial de Andahuaylas reconocen y resaltan la cultura andina en todas sus manifestaciones y en base a ello promueven la participación efectiva en la vida social, política, económica y cultural de la Provincia.

Art. 4.- En todas las instancias de las municipalidades distritales y provincial; asimismo en todas las dependencias de las instituciones públicas y privadas; autoridades y funcionarios darán atención especial de respeto y cordialidad a las personas que tradicionalmente se discrimina, dialogando en el idioma materno, el quechua o runasime, cuyo uso es oficial. Los documentos de identidad serán exigidos solamente para la realización de trámites en los que se requiera acreditar la identidad de la persona, pero no para impedir el ingreso a las dependencias públicas o privadas.

Art. 5.- Son compromisos de los gobiernos locales distritales y provincial:

a) Promover la igualdad efectiva entre los ciudadanos de la provincia de Andahuaylas
b) Implementar políticas públicas que erradiquen toda forma de discriminación social.
c) Cumplir con los dispositivos legales vigentes en materia de discriminación social.

Art. 6.- Las autoridades, funcionarios y trabajadores, del sector público y/o privado, que por sí o mediante terceros, discriminen a una o más personas o grupo de personas, por motivo racial, religioso, sexual, de factor genético, filiación, edad, discapacidad, idioma, identidad étnica y cultural, indumentaria, opinión política o de cualquier otra índole, o condición económica, con el objeto de anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos de la persona, serán denunciados conforme al Art. 323º del Código Penal.

Art. 7.- El alcance de la presente Ordenanza es el ámbito Provincial de Andahuaylas, que comprende los diecinueve distritos, en los cuales se pondrá en vigencia después de su publicación correspondiente.

POR TANTO MANDO,

REGISTRESE, PUBLIQUESE Y CUMPLASE

Víctor Manuel Molina Quintana, Alcalde de Andahuaylas

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