martes, febrero 18, 2014

RP 501: Pasamos las Quinientas, pero la meta sigue muy lejos

Una meta deportiva, una misión o una empresa necesitan un punto de partida, a veces bastante simple,  como fue la primera RP allá por octubre del año 2004.   Y también necesitan constancia, como haber seguido escribiendo durante estos nueve años y medio. 

Muchas cosas ocurrieron durante este tiempo.   Algunas personas muy queridas ya no están más conmigo y muchas otras han aparecido, enriqueciendo mi vida, o reaparecido, como es el caso de muchos compañeros de colegio.   

Ahora siento que vivo en un país mucho más próspero que el del año 2004 y no solamente por el número de Starbucks o centros comerciales.     Es interesante ver cómo han descendido cifras como la mortalidad materno infantil y ha aumentado la esperanza de vida.   Sin embargo, encuentro que se mantienen situaciones graves, como la desigualdad, el racismo o la ceguera de los peruanos privilegiados para ver los problemas de sus compatriotas.

Al mismo tiempo, no deja de preocuparme el aterrador crecimiento de la violencia en ciudades como Trujillo con manifestaciones como extorsiones y sicarios que cada vez son más visibles en Lima.   De otro lado, me preocupa también cómo un fenómeno que yo respaldaba, las rondas campesinas, está actuando de manera cada vez más violenta. 

Un problema muy serio que ha ocurrido en estos diez años es la degradación de los medios de comunicación, a un punto que es muy semejante a la prensa envilecida durante los tiempos fujimoristas.   Los casos de Perú 21, El Comercio y Canal N, me hacen recordar el 2004 con nostalgia.   Además, la internet ha permitido que proliferen los comentarios violentos y agresivos en las páginas de los periódicos o revistas.  Por supuesto, suele haber una excusa moral para el odio:  fulanito es corrupto, la otra es racista, el otro es machista.   Aún la ternura hacia los animales se vuelve excusa para justificar la violencia, como se puede apreciar por las agresiones contra Tadashi Shimabukuro y muchas personas más.   Al mismo tiempo, ahora los blogs y el Facebook son muy útiles para difundir ideas.

Otro cambio dramático que he visto de cerca ha sido la crisis de las ONG.   Yo llevaba quince años trabajando en éstas cuando envié la primera RP.   Actualmente, me parece que se estuvieran volviendo un anacronismo.   En muchos casos se trata de la retirada de la cooperación internacional, pero en otros hay también una seria pérdida de rumbo.

Como resultado, muchas personas han migrado para el sector público, que hace diez años les habría parecido inalcanzable.   Algunos realmente están promoviendo políticas para ayudar a quienes más lo necesitan.  Otros, en cambio, se aferran ahora a sus puestos, a los sueldos y a algunos privilegios.   

En este contexto, con menos medios de comunicación serios y tantas ONGs en crisis, creo que es más importante que nunca que los ciudadanos comuniquemos aquellos temas que no se abordan normalmente.    Muchas veces puede ser incómodo o arriesgado, como cuando en tiempos de Alan García tuve que referirme a las ejecuciones de Trujillo o la masacre de Río Seco.    

En otros casos, más cotidianos, se trata de enfrentar los sentimientos peyorativos que tenemos los peruanos hacia nosotros mismos, como si fuéramos un país de personas deshonestas, desordenadas y malignas.   El ejemplo que suelo poner son los cobradores de combi, con los que converso todos los días.  Para mí están entre los trabajadores más explotados y sacrificados, pero muchos peruanos (que viajan y no viajan en combi) son incapaces de verlos como personas. 

Ahora bien, como todos ustedes saben, el eje de las RP es la discriminación y otro cambio importante es que actualmente creo que mucha gente acepta que este problema existe, al punto que hay quienes buscan manipularlo en su favor.   Sin embargo, siento que falta mucho por hacer a nivel de políticas públicas.  

Por eso pienso que haberles enviado disciplinadamente estos 501 artículos durante todo este tiempo puede sonar mucho, como los 2,000 metros que hice ayer por la mañana, pero para las metas de construir una sociedad más justa y más humana sigue siendo muy poco.   

He calculado que, cuando envíe la RP 2000, tendré 78 años, es decir el doble de la edad que tenía cuando envié la primera.  No puedo avizorar en qué sociedad estaremos viviendo en esos momentos, allá por el 2043, pero sé que dependerá de la sociedad que estamos construyendo ahora.   Por eso se trata de seguir trabajando juntos y sin descanso en esa tarea colectiva.   


Por sus recomendaciones, consejos y palabras de aliento durante estas 501 RP, muchas gracias.  

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