lunes, mayo 27, 2013

Comentarios a la RP 459 sobre la comida chatarra

-La gente efectivamente se da cuenta de quiénes son los que se benefician con esta campaña mediática.  Para mí, lo más impresionante es que estén utilizando el derecho a decidir libremente, a matarte o no.   En realidad, lo que se pide es solamente advertir, pero creo que lo que es lo que más les duele es a los publicistas y creo que la ley es muy clara en determinar la publicidad  amañada que se utiliza para que la gente consuma chatarra (Un comentario en el Facebook).

-Debo decirte que discrepo con tu "frase w" pues el hecho que una persona haga público su desinterés hacia la salud infantil, permite saber qué clase de gente es (Un ingeniero).

-Habrás notado cómo han crecido en el país los índices de diabetes.   Mucho de ello tiene que ver con las nuevas costumbres hacia el azúcar y las gaseosas… Y ni qué decir del cáncer,  asociado también a la cultura alimenticia y las acciones de la nociva industria alimentaria.  ¿Sabías que el 90% del pescado que se pesca en el Perú se va a la harina de pescado?  ¿Y que las pesqueras pagan un sencillo por dichas concesiones? ¿Que pese a ser un país agrícola "los hábitos" impuestos nos han hecho dependientes?  (Un asesor parlamentario).

-Debo reconocer que, de vez en cuando, no siempre, sucumbimos ante los fast food, no sin cierta culpa. Pero de todas maneras el 95% de las veces procuramos comer sano. Lo mismo deseamos para nuestro hijo. Con relación a los caprichos infantiles, esperemos poder manejar la embestida publicitaria de la cual es difícil escapar.
Te cuento que en el  ministerio donde trabajo se asigna una partida (que no es menor a los dos mil soles anuales por oficina) para la compra de gaseosas. Se supone que es para invitar a los visitantes, pero lo cierto es que se la termina el propio personal (Un sociólogo que hace pensar sobre el consumo de gaseosas entre los adultos).

-Cuando era chico la botella "familiar" de Coca Cola era de menos de un litro, y en mi casa sólo la compraban los domingos: Un vaso para cada uno. Actualmente en mi casa tenemos casi prohibida la compra de gaseosas, excepto cuando hay una reunión… y allí sirve para preparar los chilcanos (Un historiador).

-Muchos críticos de la norma, usan el argumento "Si permito que controlen la publicidad, y me digan que comer, qué vendrá después?". Un miedo sin duda enmarcado dentro de las "libertades" que el sistema liberal les ofrece. La combinación de grasas saladas y carbonatados dulces, (que está probado, origina una sensación de placer al cerebro, es la sensación de gusto, lo "rico"), se ha incrementado en los últimos años.  Todas las personas conscientes saben que la chatarra mata, como el cigarro o como el alcohol, y yo coincido con los liberales, en que si quieres beber o fumar o comer chatarra hasta morir, tu gusto y problema, pero los niños pagan los platos rotos de la publicidad orientada a ellos, y que no pueden discernir sobre lo saludable de un alimento.    Se dice "es culpa de los padres", pero una sociedad que nos impone más tiempo para trabajar y menos tiempo para el resto de cosas, entre ellas los hijos; debe hacer algo para que el equilibrio no se rompa estruendosamente. Algo se debe hacer, no sé si la norma funcione realmente, pero el espíritu de la misma es bueno y me gusta (Un abogado desde Piura).  

-Ese lugar donde dices había un parque, hace mucho tiempo era ya un terral descampado...es una pena que no lo hayan aprovechado para recuperarlo como parque yo diría...pero creo que también era parte de las propiedades de la PUCP, como el Plaza San Miguel... (Un abogado de Pueblo Libre: en realidad primero fue parque y luego quedó abandonado).

-Otro tema relacionado es el de las fórmulas (o denominadas engañosamente leches maternizadas) detrás se encuentran las industrias farmacéuticas (Una abogada de San Martín de Porres

-La comida chatarra es una droga. Una droga diseñada para generar adicción. Esta ley representa el inicio del mismo camino recorrido para tratar de restringir el consumo de alcohol, tabaco, marihuana, cocaína etc.  El avance tecnológico producirá comida chatarra cada vez más adictiva.  La mayoría no sabe que el sabor, el color y el olor característicos de una hamburguesa se produce por una combinación exacta de sustancias químicas artificiales añadidas a una base de carne insípida, pálida y sin olor. Lo que nos venden es comida sólo en apariencia.  En realidad es un producto químico industrial adictivo de bajo costo y vendido al precio más alto posible con apoyo de publicidad engañosa. ¿Qué puede hacer una ley contra este gigantesco y poderoso negocio multinacional? Tal vez restringir la publicidad o reducir el uso de grasas trans, pero los brillantes publicitas e ingenieros químicos asalariados de estas industrias encontrarán la manera de burlar la ley para crear más adictos ávidos por comerse su hamburguesa favorita haciendo uso de su libertad personal. A este adicto no le importa el riesgo de diabetes o de cáncer al colon de la misma forma como al fumador no le importa el cáncer de pulmón o al alcohólico el cáncer al hígado.   Pero el negocio no termina allí. Cuando el cuerpo enferma y se declara la diabetes, la hipertensión, los males renales y los cánceres,  la industria farmacéutica perteneciente a los mismos poderosos grupos económicos recibirá con los brazos abiertos a los adictos para sacarles hasta el último céntimo con tratamientos en base a más químicos salvajemente caros antes de mandarlo a la tumba. Negocio es negocio (Un abogado).

-No estoy de acuerdo con la ley, por el hecho de que el Estado asume injerencia en los espacios de libertad que la Constitución reconoce, sin embargo, también debo explicitar que, tal hecho no debe interpretarse como alguna intención de favorecimiento  a algún interés.   Antes que prohibirle al papá que cosa debe comprar a su hijo, lo que el Estado debe favorecer y propiciar sería una especie de "escuela de padres" en las que se les enseñe a éstos a elegir, a evitar la manipulación filial y a distinguir entre una publicidad engañosa y aquella otra que no lo es (Otro abogado de Piura).

-Ojalá que este reglamento no sólo sea para niños, niñas y adolescentes sino para adultos jóvenes, maduros y mayores. Los universitarios en particular tienen una alimentación muy deficiente por quizás las mismas causas víctimas de una publicidad abrumadora, falta de control  de los padres y ante todo una infima y ridícula promoción de la salud a todo nivel (sólo se hace publicidad sobre tbc o gripes), además de las propias exigencias académicas. Además que en muchas universidades que por lo general son edificios no existe lugar para las prácticas deportivas y tampoco se promueve la actividad física. También un grupo importante tiene más disponibilidad de dinero que es gastado en buena parte en alcohol y cigarrillos pero a las autoridades universitarias pareciera que no les interesa nada de esto. Por un lado el tabaco se regula pero también debe ser regulado el consumo de alcohol sobretodo en la publicidad que por lo general está orientada a los jóvenes. No se debe olvidar tampoco las buenas relaciones interpersonales, el respeto por el prójimo, mejorar la autoestima y también tener horas adecuadas de sueño y ofrecer controles médicos preventivos gratuitos en todas las universidades. Sólo así el Perú saldrá adelante y con estilos de vida saludables.
¡Ah me olvidaba!   También se debe regular fuertemente la venta de comida chatarra sin marca y sin autorización que proliferan en cada esquina de colegios, universidades y los encuentras hasta bajo los puentes o al lado de un baño público. Porque no se puede negar que los niños y los jóvenes de menos recursos ni siquiera se compran un producto golosinario en paquete, por lo general consumen sus alimentos en ambulantes que expenden tipo de frituras dañinas preparadas en pésimas condiciones sanitarias. Ahí tenemos el ejemplo de la muy popular Tía Veneno, el que vende sus "yuquitas, camotitos, papitas". Y para rematar la cosa, lo consumen sin lavarse las manos dando y recibiendo el dinero y para recontra rematar, tiran al piso sus residuos o desperdicios (Un enfermero).

-También tenemos nuestra comida chatarra a la peruana y es la que consumen millones de escolares de colegios pobres desde su más tierna edad. En los colegios de San Juan de Miraflores y Villa maría del Triunfo que visito, todos tienen un kiosko donde venden viandas altas en grasas y azúcares. No he visto ningún kiosko en cerca de diez colegios públicos de Pamplona Alta que vendan fruta o jugo de frutas. Todos venden bizcochos industriales (no sé si merezcan llamarse pastelería), "productos golosinarios" de todo tipo y, la estrella del menú diario: una serie de fritos y rebozados que se venden en pequeños platitos de 50 céntimos, trozos de pollo "broasters", salchipapas que nadan en mayonesa o ketchup, un arroz chaufa extraordinariamente aceitoso y cosas similares (Un activista por los derechos de los jóvenes).

-Conozco casos de cerca, sobre niños con desnutrición por causa no de la crisis económica sino del desconocimiento. Las madres, con el apuro dan a los niños dos soles para su desayuno: emoliente y pan con algo en la esquina. En la noche, pasan por el puesto de las salchipapas, anticucho o lo que sea y esa es la cena (Una secretaria).  


La publicidad es muy poderosa, por ejemplo mediante los visitadores médicos influye en la prescripción de los médicos, con tantos años de formación ... en ese contexto es un cuento la libertad de prescripción ... extrapolemos ello en la publicidad dirigida a los niños (Un médico).

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domingo, diciembre 14, 2008

Anexo de la RP 230

-Luego de cuatro años, fueron por fin absueltos más de setenta campesinos de Espinar (Cusco), acusados de haber atentado contra las instalaciones de la empresa minera Tintaya.

-Las expresiones de Alan García señalando que los verdaderos peruanos son los de raza cobriza han sido ampliamente condenadas y demuestran una extraña percepción sobre quiénes son los peruanos verdaderos.

-Durante muchos años asociado a prácticas discriminatorias, el centro de entretenimiento Larcomar ha cumplido con colocar el letrero contra la discriminación que dispone la Ordenanza 294 de la Municipalidad de Miraflores.

-Mientras los vecinos de San Borja rechazan la venta del Ministerio de Defensa para construir viviendas, en Loreto, los indígenas matsés se han opuesto a una empresa petrolera que ni siquiera se preocupó por hablar con ellos en su idioma. En ambos casos, los intereses privados pretenden imponerse sobre el derecho a la tranquilidad de las personas.
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El aporte (sobre la RP 229):

A mí me molesta mucho que por esas payasadas de algunos "amiguitos defensores" se gasta mucho dinero: los proveedores de servicios hacen su agosto cuando una de estas organizaciones los contrata y elevan sus costos hasta el triple. Sin contar que existen proyectos por los que reciben cientos de miles de dólares y ponen a trabajar voluntarios, cuando con tanto dinero podrían hacer una alianza con el Estado y reparar económicamente a las victimas de la violencia política. Pero creo quepara algunos "amiguitos defensores" es más importante “reparar” su billeteracada fin de mes con esos dólares imperialistas y fascistas (Un estudiante universitario).

La Octava Tentación es creer que los Derechos Humanos sólo se deben defender cuando hay una financiera extranjera aportando dinero a la ONG defensora (Un periodista español).

Buenos puntos, que también son válidos para el tema ambiental y el de las industrias extractivas (el director de una ONG ambientalista).

Lamentablemente, en tu artículo veo reflejado el mal funcionamiento de varias oficinas regionales de la Defensoría del Pueblo
(un antropólogo).

No es un tema de tentaciones personales, sino de opciones políticas de algunas instituciones, que anteponen su conveniencia a los principios (el director de una ONG de Derechos Humanos).

La frase W:

Si todo lo que se gasta en adornos navideños en el Perú se donara a los más necesitados, se podría tener cierto ambiente navideño. Abstenerse de dar regalos a quienes no los necesitan, sería otro paso en esta dirección.

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Sobre las tentaciones de un defensor de derechos humanos

Desde Timor Oriental, Raquel Yrigoyen Fajardo nos dice:
Me atrevo a añadir algunas tensiones que están presentes también en el trabajo de Derechos Humanos:

El etnocentrismo vs. el diálogo intercultural: por el etnocentrismo la mirada sobre los Derechos Humanos se da de manera exclusiva desde la propia cultura, mientras quedamos indiferentes a otras violaciones de derechos. Por ejemplo, nos escandalizamos frente a los castigos físicos que se practican en ciertas culturas, pero quedamos impasibles frente al sistema carcelario y otras violencias institucionalizadas.

El localismo (o parroquialismo) vs. la mirada global. Esto es, concentrar la mirada solo en lo que hacemos o en micro-problemas sin ver la dimension global, estructural, historica o mundial de muchos problemas, como tambien de muchas luchas y soluciones.

El viejo colonialismo y el nuevo que producen las transnacionales y las politicas neoliberales hace que los países del Sur siempre nos parezcamos. Ahora que estoy en Asia veo que urge un diálogo Sur-Sur "con perspectiva emancipadora", como diría Boaventura de Sousa Santos. A pesar de la distancia y las diferencias cuánto se parecen nuestros problemas de acceso a la justicia, la existencia de sistemas de derecho consuetudinario no suficientemente reconocidos, una cultura jurídica popular de solucionar los problemas en vez de pensar solo en respuestas punitivas, etc.

El oportunismo vs. la convicción. Esto es, sumarse a una campaña solo porque está de moda y genera beneficios, siendo indiferente a los mismos problemas cuando el tema "no paga".

La tematización o cosificación de los Derechos Humanos vs. los Derechos Humanos como una "perspectiva". Esto es, el ver los DDHH solo como un tema o un asunto puntual en el cual trabajamos o del cual se ocupan algunos activistas y no verlos como una perspectiva de vida. Los DDHH como una perspectiva significa que tanto para el análisis como para la acción partimos de valorar la "igual dignidad de los pueblos, grupos y personas" como una herramienta crítica de políticas, leyes, programas, actitudes, y como un horizonte para las mismas (hacia donde proyectar o encaminar tales políticas, leyes, practicas, etc.). Ello permite que respecto de tales políticas, leyes, programas o actitudes nos podamos preguntar: ¿ayudan para lograr la dignidad de los pueblos, las personas, los grupos, desde su propia mirada cultural?, ¿esas políticas promueven la autonomía y valoración de pueblos, grupos, personas, o mas bien la subordinación, invisibilización o dependencia?...

Los DH como perspectiva constituyen una herramienta para valorar sistemas epistemológicos, axiológicos y políticos, y por lo tanto iluminan nuestra manera de pensar y conocer, nuestras actitudes y las prácticas políticas, tanto macro como micro, y nos permiten encaminarlas hacia lo que valora a los pueblos y personas.

Creo que las tentaciones podrían seguir, y es bueno advertirlas para tratar de superarlas. Sin embargo, sería muy interesante que trataras también, y con la agudeza que te caracteriza, cuáles son los "incentivos", motivaciones o beneficios que tienen las personas defensoras de derechos humanos y por qué otras pueden encontrar motivos afines para incorporar la perspectiva de los Derechos Humanos en su vida, así como "buenas practicas" para incorporar la perspectiva de los DDHH en distintos campos.

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lunes, diciembre 08, 2008

Reflexiones Peruanas Nº 229: Las Tentaciones de un Defensor de los Derechos Humanos

Asesinos protegidos por el gobierno. Miles de inocentes en las cárceles. Centenares de médicos esterilizando campesinas contra su voluntad. En ese contexto tan difícil parecía casi sarcástico, conmemorar los 50 años de la Declaración de los Derechos Humanos, pero por el mismo contexto era importante hacerlo.

Aquel 10 de diciembre de 1998 había una ceremonia en la Plaza San Martín, organizada por la Defensoría del Pueblo, cuando los vigilantes contratados para la ocasión impidieron ingresar a un grupo de familiares de personas fallecidas durante el conflicto armado: los rasgos físicos, la talla y la vestimenta mostraban su extracción distinta de los demás invitados.

Este penoso incidente, que entonces causó honda vergüenza a muchos integrantes de la Defensoría, demuestra los peligros a que se puede llegar cuando los Derechos Humanos pasan a convertirse en actividades protocolares.

En realidad, una de las peores tentaciones a la que puede sucumbir un defensor de los derechos humanos es la “protocolización”: que se conviertan en un tema para recepciones o cocteles, consultores y diplomáticos. Naturalmente, todos tienen derecho a hablar de derechos humanos, pero es fundamental evitar elitizar un tema que debería ser masivo.

Hace unos años, en un viaje a Centroamérica, conocí lo que una amiga abogada denominaba el “jet set de los derechos humanos”, enmarcado en una interminable sucesión de veladas y cenas de gala, amenizadas por violinistas y arpistas (hasta eso he visto). Eran los tiempos que ningún hotel limeño habría aceptado ser sede de una actividad de derechos humanos, por considerarlo un tema de comunistas o terroristas. Ahora, los hoteles más lujosos ansían ser tomados en cuenta por la cooperación internacional para talleres sobre exclusión, inclusión o democratización.

Una segunda tentación para un defensor de derechos humanos es que a más cercano uno está de personas con poder, corre el riesgo de volverse más cauteloso para no arriesgar su imagen o su prestigio. ¿Cómo voy a criticar a ese país si su Embajador ha hablado tan bien de nuestro trabajo? Si el propio defensor de los derechos humanos comienza a tener poder, el riesgo se hace mucho mayor.

En el caso del Perú, una tercera tentación es concentrar las críticas en determinadas posiciones políticas. Por eso, muchos peruanos siguen vinculando solamente a los gobiernos de García y Fujimori con crímenes contra los derechos humanos, sin reparar que en tiempos de Belaúnde ocurrieron, de manera deliberada y sistemática, las peores masacres de nuestra historia republicana. Por eso también las quince personas muertas por acción policial en tiempos de Toledo no han sido tan difundidas.

La cuarta tentación es confundir el trabajo por los derechos humanos con la ejecución de un proyecto o un plan de trabajo. Naturalmente, ningún plan puede prever que siete personas sean detenidas acusadas de terrorismo en Tumbes, que cuatro jóvenes de San Juan de Lurigancho sean torturados en la comisaría de Miraflores o que una familia sea brutalmente asesinada en Río Seco. La esencia de la acción por los derechos humanos es estar disponible para situaciones inesperadas. De hecho, la mayoría de violaciones a los derechos humanos son casos imprevisibles y en nuestro país, la tendencia a cometer abusos hacia los más débiles sigue lamentablemente presente como para que se pueda confiar mucho en los planeas anuales.

La quinta tentación es la burocratización y limitarse a llenar fichas o formularios. Hace unos años, unas amigas denunciaron los cupos que cobraba la policía en el control fronterizo de Tacna con diversos pretextos. El funcionario encargado de la Defensoría del Pueblo dijo que no podía hacer nada hasta que ellas no realizaran un nuevo viaje a Tacna e identificaran a los policías. Afortunadamente, fue reprendido por su formalismo y ya no está en la Defensoría.

La sexta tentación implica especializarse tanto en algunos derechos humanos que uno termina habituándose a que otros sean violados, desde los derechos laborales, hasta los accidentes de carretera, desde la situación de las trabajadoras del hogar, hasta los derechos de los adultos mayores. A veces pareciera que el compromiso con los derechos humanos termina cuando uno sale de su oficina.

Finalmente, la séptima tentación es aligerar los derechos humanos, hacerlos light, organizando pasacalles, conciertos o afiches que no irriten a nadie… ni tampoco a los violadores de los derechos humanos. Sinceramente, pretender hablar de los derechos humanos sin pedir la libertad de Roque Gonzales, sin pedir justicia para los asesinos de la familia Pichardo o del policía Giuliano Villarreal me parece inmoral.

Este miércoles, seguramente a nadie impedirán el ingreso por sus rasgos físicos o su vestimenta a las actividades por los 60 años de la Declaración Universal, pero el riesgo de caer en las tentaciones mencionadas sigue presente en todos los que creemos defender los derechos humanos.

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lunes, octubre 20, 2008

RP 222: Magaly Medina, morbo y moralina

Panem et circenses (Pan y circo). Este era el lema que acuñaron los emperadores romanos hace 2,000 años. Para mantener tranquilo al pueblo, no bastaba entregarles alimentos: había que entretenerlo ofreciéndoles espectáculos y, si eran crueles, mejor aún. Así, por más dura que fuera la vida, no había que quejarse mucho: siempre era preferible al destino de los gladiadores que morían en la arena o los cristianos devorados por fieras.

El programa de Magaly Medina me parecía una versión televisiva del circo romano, un mecanismo perverso para adormecer la conciencia de las personas y que se preocuparan en cambio por los deslices y desgracias de actrices o futbolistas.

A mi modo de ver, la vida personal de cualquier persona, futbolista, actor o político (sí, ellos también son seres humanos) debe mantenerse en reserva y no es función de los medios de comunicación difundir infidelidades, problemas sentimentales o francachelas privadas, salvo que tengan consecuencias sociales, sea un caso de nepotismo, como el de Raúl Diez Canseco o constituyan delito, como manejar en estado de ebriedad.

No faltan quienes señalan que los procesos judiciales contra Magaly Medina constituyen un atentado contra la libertad de expresión, pero ésta tiene un límite y son los derechos de los demás. Reiteradas condenas penales además han demostrado que Medina falseaba o fabricaba noticias y, así fueran ciertas sus “investigaciones”, es ilegal difundirlas para que sean conocidas por toda la sociedad.

Como sucedió con Álamo Pérez Luna y Alejandro Guerrero, condenados a pagar una reparación civil al Padre Francisco Muguiro, la sanción a Medina puede servir de advertencia para muchos periodistas, o individuos que hacen de tales y, que sin escrúpulos mancillan honras por doquier, una práctica de la cual el diario Correo de Piura es el ejemplo más conocido.

Ahora bien, ¿por qué un programa que se dedica a denigrar al prójimo tenía tanta aceptación? Algunas personas lo veían por simple morbo, como antes a Laura Bozzo o los cómicos ambulantes. Sin embargo, entre sus seguidores más fieles también había personas que serían consideradas “gente correcta”, desde magistradas autoras de importantes libros hasta abogadas comprometidas con los derechos humanos (no voy a decir nombres, no soy Magaly).

-¡Todo lo que hacía Magaly era denunciar a esos futbolistas borrachos y mujeriegos! -clama una secretaria, con lágrimas en los ojos.

Parte del éxito de Magaly Medina era que lograba darle a sus acciones totalmente inmorales una imagen moralizante: en una sociedad donde el alcoholismo y la inestabilidad familiar han generado mucho sufrimiento, aparecía como la justiciera que ponía en evidencia a quienes eran adúlteros, tenían hijos que habían negado, se embriagaban o eran muy afectuosos con personas de su mismo sexo (lo cual en nuestra sociedad todavía es visto como una falta a la moral).

Medina lograba así manipular sentimientos revanchistas: ofrecía el espectáculo de ver a una persona “mala” derrotada. Para muchos peruanos la idea de “maldad” y “castigo” son muy particulares. El viernes pasado un funcionario del Ministerio de Educación sostenía en Abancay que una escolar embarazada debía no seguir estudiando. “¡Merece una sanción o habrá más como ella!” Las circunstancias del embarazo o el futuro de la madre adolescente no le preocupaban mucho.

Sin embargo, el lado más perverso del programa de Medina era que mostraba determinadas debilidades asociadas a determinados sectores sociales, como si la infidelidad y el alcoholismo no estuvieran presentes en la clase alta. Jamás temieron su acoso tablistas o tenistas, que en su mayoría son blancos y provienen de familias poderosas, protegidas por la imagen de “gente decente”.

No es casual que la abrumadora mayoría de los acosados fueran negros o cholos y tuvieran un origen popular: Medina también capitalizaba el sentimiento de envidia que en muchos peruanos produce el ascenso social del otro. Las personas que perjudicaba habían vencido una serie de barreras tradicionales y por eso unos los rechazaban como intrusos. Otros, en cambio, los odiaban porque hacían visible su propio estancamiento. Por eso, también Medina era una especie de “justiciera social” que castigaba a quienes no estaban “en su lugar”. Cuando lograba truncar sus carreras deportivas o artísticas o destruía sus matrimonios, había muchos que se sentían satisfechos. Como en Roma, hace 2,000 años, contemplar el sufrimiento ajeno puede ser muy placentero.

Morbo, moralismo, racismo y envidia eran una combinación exitosa y por eso numerosas empresas auspiciaban su programa y los noticieros y periódicos repetían sus “hallazgos” o imitaban sus métodos. Debido a su respaldo popular, en la última campaña electoral, Ollanta Humala y Alan García acudieron a su programa para sendas entrevistas y Medina se cuidó bien de ser cordial con quien podía ser el próximo presidente.

A veces ella lanzaba una carcajada socarrona, como si pretendiera encarnar toda la maldad de la sociedad peruana. Ojalá hubiera sido así. Mas bien su éxito evidenciaba muchos problemas de nuestra sociedad y, hasta quienes no la veíamos, tenemos que luchar para eliminarlos.

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miércoles, setiembre 10, 2008

Reflexiones Peruanas Nº 217: El Nuevo Mundo de Almudena



“¿Por qué sus personajes son extranjeros?” “¿Por qué eligió un policía como protagonista?” “¿Por qué un nombre tan poco común como Almudena?” “¿Todos los personajes son ficticios o algunos existen en la vida real?” ¿Cuál es el compromiso social que debe asumir un escritor?”

Estas fueron algunas de las preguntas que me hicieron el viernes pasado, en la primera presentación pública de El Nuevo Mundo de Almudena, en la Universidad San Cristóbal de Huamanga. Muchas de las que preguntaban eran colegialas, bastante jóvenes, que después llegaron a pedir que les firmara la novela o también sus cuadernos.

Una primera forma de entender la novela es como una historia romántica: el viaje de José Manuel, el protagonista, en busca de su novia, lo cual implica enfrentar una serie de experiencias en lugares exóticos.

Sin embargo, el argumento busca también reflejar las posibles actitudes que un extranjero puede tener hacia el Perú, desde la solidaridad más conmovedora hasta el más inescrupuloso afán de lucro. He conocido a quienes se esfuerzan en apoyar la construcción de una sociedad más justa y a quienes aprovechan el racismo para obtener privilegios imposibles de alcanzar en sus países de origen.

Algunos extranjeros consideran tan insoportables las contradicciones sociales, el desorden y la pobreza que desean marcharse tan pronto como puedan. Hay otros que, a pesar de eso, o quizás para luchar contra eso, quieren tanto al Perú que deciden quedarse para siempre. No faltan los que mas bien pretenden reproducir su propio mundo y alternan sólo con otros foráneos, salvo empleadas del hogar, mozos o guachimanes.

También están los que parecen haberse equivocado de vocación: empresarios extranjeros mucho más respetuosos de los derechos laborales que algunos integrantes de ONGs o cooperantes tan arrogantes y despectivos, que las mismas personas que pretendían “apoyar” sólo desean que regresen a sus países.

José Manuel descubre las diferentes opciones que han asumido sus compatriotas, incluido su amigo Francisco Mendizábal, inspirado evidentemente en Román Bueno, el funcionario del Banco Continental responsable de la muerte de tres empleados de United Airlines en 1998, el año en que está ambientada la novela.

Al mismo tiempo, José Manuel enfrentar las diversas actitudes de los peruanos establecen hacia los extranjeros, desde aprovecharse de su inexperiencia hasta una admiración que puede rayar en el servilismo. Para algunos visitantes peude ser muy incómodo ser demasiado llamativos. Por ello, algunas amigas rubias han decidido oscurecerse el cabello,en contraste con la tendencia de muchas mujeres peruanas.

Es en este complejo país que se desarrolla el conflicto que viven Almudena y José Manuel: ¿hasta qué punto es posible ser coherente con los propios ideales sin renunciar a la felicidad personal? Muchas personas que conozco, y yo mismo, hemos sentido esos dilemas en diversos momentos de nuestra vida. Naturalmente, los dilemas se hicieron más angustiantes durante los años de la violencia, precisamente aquellos en que conocí a los sacerdotes y religiosas que aparecen en la novela.

Sin embargo, ahora también la vida cotidiana ofrece estas encrucijadas: ¿Debo seguir en un trabajo donde no gano bien, pero soy útil a las personas que lo necesitan? ¿Es moralmente válido trabajar para una empresa que abusa de los más pobres, aunque personalmente yo no haga nada reprochable? Algunas personas resuelven estos conflictos en base a sus valores morales y otros pueden también tomar en cuenta criterios religiosos.

Este último es el caso de varios de los personajes de El Nuevo Mundo de Almudena, quienes buscan vivir su cristianismo, no como rituales que pretenden obtener algún beneficio material, sino como un compromiso de vida para enfrentar la injusticia. Este compromiso era el que yo veía en el caserío de Santa Rita de Castilla, cuando colaboraba con la formación de promotores de derechos humanos y pasaba las apacibles noches jugando naipes con el equipo parroquial.

-¿Dejará de ser un abogado de derechos humanos para volverse novelista? –me preguntaron en Huamanga.

No se me había ocurrido, aunque creo que existen formas muy diversas de contribuir con los derechos humanos y, quizás, esta novela contribuya a mostrar esta problemática, más que una conferencia o un tratado.

Hace pocos años, cuando la novela ya estaba lista, supe que Santa Rita había desaparecido: el comedor de las monjas, la cancha de fútbol donde jugaba José Manuel, la escuela donde enseñó, el puesto policial, la casa del Padre Felipe, todo “se lo llevó el barranco”, como dicen los moradores. Es decir, lenta, pero inexorablemente, el Marañón fue socavando el terreno. Un nuevo poblado, con cancha de fútbol, escuela, puesto policial, ha sido levantado tierra adentro, esperando que, esta vez, el Marañón tarde más años en llegar.

Resulta extraño plasmar en una novela un lugar que ahora sólo existe en fotografías y recuerdos. A los amigos que hice en Santa Rita, mi más sincero agradecimiento por todo lo que me enseñaron.



Además…

-El Nuevo Mundo de Almudena puede conseguirse en la Librería El Virrey y pronto llegará a las librería del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica y del CEP.

-Felicitamos a la Municipalidad Distrital de Jesús Nazareno (Huamanga) por la publicación de su Ordenanza contra la Discriminación y disponer la capacitación de su personal en esta materia.

-Agradecemos a la empresa Lacoste por publicar una nueva oferta de empleo donde se eliminan los requisitos discriminatorios y se señala que son un empleador inclusivo.

-La polémica por una supuesta “infiltración subversiva” en los libros escolares que por años se han usado en colegios nacionales y privados (incluyendo donde estudian los hijos de los militares) demuestra la creciente intolerancia del régimen hacia todo pensamiento crítico. No quiero pensar cómo serían los libros escolares que desearían promover.

-Pese al proclamado crecimiento económico, cualquier visita a un establecimiento médico estatal, desde el Dos de Mayo hasta las postas médicas del interior del país, demostrará un panorama de abandono y desidia por parte del Ministerio de Salud. Sin embargo, el Ministro Garrido Lecca pretende desviar la atención sobre su errática gestión maltratando a los médicos, cuyos sueldos son mucho más bajos que jueces, fiscales y otros profesionales contratados por el Estado.

-Hablando de profesionales, el Colegio de Abogados ha presentado un proyecto de ley para que se detenga la creación de nuevas facultades de Derecho, algunas de las cuales tiene un nivel deplorable. La Universidad Garcilaso se ha pronunciado enérgicamente en contra de una medida que afectaría sus intereses económicos (ver frase W)

-Semanas después que se levantó la suspensión a la empresa Flores, uno de sus ómnibus protagonizó un nuevo accidente en Uchumayo (Arequipa). El año pasado, se instaló una caseta para realizar el operativo Tolerancia Cero, pero fue incendiada por un grupo de choferes bastante intolerantes.
-Este martes 16 de setiembre se cumple un año de la consulta vecinal donde miles de piuranos rechazaron la presencia de la empresa minera Majaz. Pese a ello, el gobierno ha decidido priorizar su respaldo a la actividad minera en medio del frágil ecosistema de Ayabaca y Huancabamba, mientras los promotores de la consulta continúan enfrentando un absurdo proceso por terrorismo.

El aporte:

Yo he sentido mucha discriminación por haberme casado con una mujer arequipeña. Mis familiares limeños lo negaban, pero era evidente. Por eso es tan importante luchar contra todas estas formas de intolerancia (un oficial de policía originario del Callao)

Un tema clave para la dominación cultural detrás de la discriminación son los íconos raciales. Un grave ejemplo, que afecta a los niños es Barbie: rubia, blanca, alta, superdelgada y con una vida a lo Paris Hilton como modelo. La hija de la señora que trabaja en mi casa tiene varios videos de ella. La propia Asociación de Exalumnos de la PUCP regala entradas y auspicia el espectáculo de Barbie Live. Mi hermana decidió no comprarle Barbies a mi sobrina, pero sugerirle lo mismo a sus familiares y amigos del colegio fue difícil (un sociólogo).

La frase W:

Algunas nuevas universidades son tan malas que el único requisito para ingresar es presentar tres chapitas marcadas. En las peores, regalan las chapitas.



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