domingo, diciembre 14, 2008

Sobre las tentaciones de un defensor de derechos humanos

Desde Timor Oriental, Raquel Yrigoyen Fajardo nos dice:
Me atrevo a añadir algunas tensiones que están presentes también en el trabajo de Derechos Humanos:

El etnocentrismo vs. el diálogo intercultural: por el etnocentrismo la mirada sobre los Derechos Humanos se da de manera exclusiva desde la propia cultura, mientras quedamos indiferentes a otras violaciones de derechos. Por ejemplo, nos escandalizamos frente a los castigos físicos que se practican en ciertas culturas, pero quedamos impasibles frente al sistema carcelario y otras violencias institucionalizadas.

El localismo (o parroquialismo) vs. la mirada global. Esto es, concentrar la mirada solo en lo que hacemos o en micro-problemas sin ver la dimension global, estructural, historica o mundial de muchos problemas, como tambien de muchas luchas y soluciones.

El viejo colonialismo y el nuevo que producen las transnacionales y las politicas neoliberales hace que los países del Sur siempre nos parezcamos. Ahora que estoy en Asia veo que urge un diálogo Sur-Sur "con perspectiva emancipadora", como diría Boaventura de Sousa Santos. A pesar de la distancia y las diferencias cuánto se parecen nuestros problemas de acceso a la justicia, la existencia de sistemas de derecho consuetudinario no suficientemente reconocidos, una cultura jurídica popular de solucionar los problemas en vez de pensar solo en respuestas punitivas, etc.

El oportunismo vs. la convicción. Esto es, sumarse a una campaña solo porque está de moda y genera beneficios, siendo indiferente a los mismos problemas cuando el tema "no paga".

La tematización o cosificación de los Derechos Humanos vs. los Derechos Humanos como una "perspectiva". Esto es, el ver los DDHH solo como un tema o un asunto puntual en el cual trabajamos o del cual se ocupan algunos activistas y no verlos como una perspectiva de vida. Los DDHH como una perspectiva significa que tanto para el análisis como para la acción partimos de valorar la "igual dignidad de los pueblos, grupos y personas" como una herramienta crítica de políticas, leyes, programas, actitudes, y como un horizonte para las mismas (hacia donde proyectar o encaminar tales políticas, leyes, practicas, etc.). Ello permite que respecto de tales políticas, leyes, programas o actitudes nos podamos preguntar: ¿ayudan para lograr la dignidad de los pueblos, las personas, los grupos, desde su propia mirada cultural?, ¿esas políticas promueven la autonomía y valoración de pueblos, grupos, personas, o mas bien la subordinación, invisibilización o dependencia?...

Los DH como perspectiva constituyen una herramienta para valorar sistemas epistemológicos, axiológicos y políticos, y por lo tanto iluminan nuestra manera de pensar y conocer, nuestras actitudes y las prácticas políticas, tanto macro como micro, y nos permiten encaminarlas hacia lo que valora a los pueblos y personas.

Creo que las tentaciones podrían seguir, y es bueno advertirlas para tratar de superarlas. Sin embargo, sería muy interesante que trataras también, y con la agudeza que te caracteriza, cuáles son los "incentivos", motivaciones o beneficios que tienen las personas defensoras de derechos humanos y por qué otras pueden encontrar motivos afines para incorporar la perspectiva de los Derechos Humanos en su vida, así como "buenas practicas" para incorporar la perspectiva de los DDHH en distintos campos.

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1 Comments:

At 1:37 p. m., Blogger Ivan BP said...

Como esta Sr. Ardito. Soy un piurano y sigue frecuentemente su blog. Quiero agregarlo a mi Google Reader para seguir más a menudo su blog. No tiene RSS?

 

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