lunes, junio 23, 2008

Reflexiones Peruanas Nº 204: "¡Son peruanos! ¡Son peruanos!"

Hace dos años, regresaba al Perú desde Guatemala, pero el avión se retrasó por un problema de mal tiempo y perdimos la conexión en Costa Rica. No había otro vuelo hasta el día siguiente. Me dirigí al mostrador de la aerolínea con otros quince pasajeros peruanos, en su mayoría familias que venían de pasar las vacaciones de Fiestas Patrias en Estados Unidos. Había también una señora española cuyo esposo trabajaba en Telefónica.

Cuando por fin el displicente empleado aceptó que debían llevarnos a un hotel, me pidió mi pasaporte y exclamó asustado:

-Pero, ¡usted es peruano! ¡Son peruanos!

-Sí, pero no queremos quedarnos en Costa Rica. Estamos yendo a Lima.

-¡Tengo peruanos aquí! –insistía el empleado por teléfono, como si hubiera llegado un cargamento de leprosos.

-¿Qué pasa? –me preguntaban los compatriotas.

Yo les expliqué que, como no teníamos visa para Costa Rica, nuestra presencia era irregular. Añadí que ya era la tercera vez que me quedaba varado allí, gracias a la informalidad de las aerolíneas centroamericanas, pero no les dije que nunca antes nuestra nacionalidad había generado tanta reacción.

Mientras caía la noche, nos permitieron llamar por teléfono al Perú. El aeropuerto estaba desierto y los empleados de la aerolínea preparaban con lentitud una solicitud de autorización para nuestra permanencia temporal. Teníamos hambre, porque en el avión sólo nos habían dado dos bolsitas de maní a mediodía. Quizás por un presentimiento, yo había desayunado en abundancia tamales, huevos revueltos, tortillas y otras viandas guatemaltecas.

Recién a las ocho de la noche nos condujeron por unos largos pasadizos hasta la salida. Cerca de los detectores de metales había un frasco roto de champú en el suelo.

-¿Quién de ustedes ha hecho esto? –nos preguntó agresivo un policía.

Parecía que los peruanos tenían la culpa de todo lo que andaba mal en el aeropuerto.

Súbitamente un funcionario gritó:

-¡Vuelvan a la sala de espera!

Obedecimos, pero luego decidí ir a buscar una explicación y me la dieron con cierta vergüenza. Llamé aparte a los adultos y les dije:

-Señores, a veces nos quejamos que el Perú es un país desorganizado, ¿no es así? Bueno, estos patas –usé el peruanismo adrede para mitigar la tensión -han bajado de su computadora una solicitud para nuestra autorización…, pero no le cambiaron la fecha. Por eso tienen que volver a hacer todo de nuevo.

Una hora después salimos del aeropuerto y nos esperaban en una combi dos policías, uno negro y otro blanco, más pequeños que cualquier policía peruano. Se quedaron con todos nuestros pasaportes y solamente hablaban con la señora española, como si los peruanos fuéramos algo contagioso. Nos llevaron a un hotel campestre, de habitaciones diminutas donde nos esperaba un buffet insípido, pero que a esa hora parecía una maravilla. Pensando que era otra peruana ilegal, a la española la gritaron los mozos por pretender servirse dos presas de pollo. Sólo a la mañana siguiente, minutos antes de partir, nos devolvieron el pasaporte.

Este episodio se me ha venido a la mente, ahora que el Parlamento Europeo ha aprobado medidas severísimas contra los inmigrantes ilegales. Se ha dispuesto su reclusión hasta por 18 meses, la repatriación de niños a países que no conocen y la prohibición a los inmigrantes expulsados de regresar por cinco años o más. Esta criminalización de los migrantes resulta sorprendente en gobiernos que pretenden ser democráticos y respetuosos de los derechos humanos, pero que en la práctica colocan la ciudadanía europea como el verdadero elemento a ser respetado.

Un mes después que los gobernantes europeos expresaron en Lima su preocupación frente a la pobreza de América Latina, tratan como criminales a los pobres, porque la pobreza es la razón principal de la inmigración ilegal. Ahora que Europa Oriental proporciona suficiente mano de obra barata, quienes provienen de otros lugares ya no son bienvenidos.

Muchos gobernantes latinoamericanos han recordado lo bien que fueron acogidos los inmigrantes europeos en esta parte del mundo y, al parecer, están estudiando una reacción conjunta. A mi modo de ver, lo mínimo que podríamos hacer los peruanos es pedir visa para los visitantes europeos, por un elemental principio de reciprocidad, que, por ahora, sólo funciona hacia mexicanos y centroamericanos.

El incidente de Costa Rica no fue la última vez que el destino me convirtió en inmigrante ilegal. Hace dos años, tras descender del avión que venía de Inglaterra a Madrid me sorprendió llegar a la calle sin ver ningún funcionario de migraciones: habíamos aterrizado en la zona de vuelos nacionales.


Como corresponde a un honesto ciudadano peruano, busqué afanoso por todo el aeropuerto la oficina de migraciones. El funcionario que me selló el pasaporte no me preguntó cómo había llegado a España. ¿Qué podría pasar en los nuevos tiempos europeos?



-Afortunadamente, el violento conflicto suscitado en Moquegua no ocasionó muertes, pero demostró la permanente incapacidad del Estado para atender las demandas de la población y que ésta muchas veces siente que si no recurre a la violencia, no es escuchada. Luego de ser humillado y tomado de rehén por las turbas, el General Alberto Jordán pasa a ser humillado y tomado como chivo expiatorio por el gobierno.


-Han sido denunciados por tortura los efectivos policiales que golpearon brutalmente a Abrham Nina, César Cavero, Jorge Chávez y Daniel Tavera en la Comisaría de Miraflores. Su presentación como delincuentes vulneraba el Decreto Supremo 01-95-IN. Entre tanto, los cuatro jóvenes siguen siendo procesados y todavía no les devuelven sus motos.


Decenas de lectores han señalado su rechazo a la actitud del alcalde de Miraflores, Manuel Masías, que no ha pedido disculpas por los abusos cometidos.


“Siento una terrible vergüenza por lo ocurrido en Miraflores, como si hubiera sido mi propio distrito” (un abogado de Surco).

“El racismo es tan fuerte acá que a veces dan ganas de irse, pero al mismo tiempo uno siente más ganas de luchar contra él” (un funcionario peruano de un organismo internacional).

-Juan Zamudio fue nuevamente abaleado la semana pasada, en una evidente represalia por haber denunciado la agresión policial sufrida hace unos años en una comisaría de Comas.


-Continúa la absurda detención de los señores Edison Tejada y Lisandro Díaz, pese a la intervención de la Defensoría del Pueblo y diversos medios de comunicación.

El aporte:

“Más de una vez en el elegante centro comercial donde trabajo tengo que enfrentar el racismo de las clientas. La última vez, una de ellas no quería pagar todo lo que había consumido y empezó a gritar en voz alta frases humillantes, pero mis compañeros intervinieron para que no le contestara." (un joven empleado)

La frase W:

Si quieres a una persona y no le puedes mentir, quizás no la quieres tanto.

1 Comments:

At 2:07 p. m., Anonymous Anónimo said...

Querido Wilfredo,
me gusta leerte y estoy completamente de acuerdo con tigo, antes que todo en lo que se refiere al tema de las visas y de la reciprocidad.
Lo que acabo de preguntarme como europeo es: que pasa en Perù con los Bolivianos, Brasileiros o Ecuatorianos "clandestinos"? Que dice la ley? Y se aplica?

Es un tema muy cumplicado. Pero estoy pensando: quanta mas gente (que lleve cualquier pasaporte del mundo, no importa) puede acoger un pais como (por exemplo) Italia? Las estadisticas hablan ahora de millones de inmigrantes en un pais (siempre Italia) de los mas contaminados de Europa. Tambien es necesario decir que (por exemplo) el teritorio del Perù es tres veces mas grande que Italia y lleva mas o menos la mitad de la poblacion. Por lo rico y (digamos la verdad) historicamente culpable que uno sea, es dificil compartir un quarto de 4 metros quadrados con 10 personas, no es cierto?

Es corecto hablar de "lo bien que fueron acogidos los inmigrantes europeos en esta parte del mundo" pero tambien tenemos que decir que las cosas son diferentes ahora y muchos emigrantes se van a Europa y siguien viviendo en un estado de pobreza bien parecido a lo de sus paises.
Hay muchas cosas mas que se podrìan decir y es verdad que no es cerrando las puertas que se solucionan problemas tan cumplicados como la pobreza y la consiguiente emigracion.
Que pena que no se pueda hablar de persona de este tema, cuando vas a visitarnos?
Un abrazo
Alberto (Buenos Aires)

 

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