lunes, julio 28, 2008

Reflexiones Peruanas Nº 209: La Ira de Chincha

La semana pasada, una marcha de protesta por asesinato de una niña en Chincha terminó en el saqueo de diversos locales. Las turbas destruyeron las instalaciones de la empresa Soyuz, atacaron varios de sus ómnibus y lograron incendiar uno de ellos.

Una primera explicación de lo sucedido señalaría que hubo un problema de “seguridad ciudadana”: la policía no logró controlar a grupos de delincuentes que aprovecharon una movilización social para cometer sus fechorías. Sin embargo, esta es una explicación mas bien tranquilizadora.

Los disturbios de Chincha se parecen mucho a los ocurridos en Juliaca (RP 3), Ayaviri (RP 101), Sicuani (RP 113), El Pedregal (RP 112) y Morococha (RP 124). En esos lugares, los vecinos protestaban contra la proliferación de discotecas y bares ilegales, con un indignante entorno de prostitución de menores, delincuencia y alcoholismo. Las autoridades locales estaban paralizadas por la indolencia, la corrupción o acciones de amparo. Finalmente, un homicidio u otro hecho indignante desencadenó que la frustración se transformara en violencia y la población incendió los locales que actuaban con toda impunidad.

En el Sur Chico, Soyuz es una de las mejores combinaciones de abusos e impunidad. Todos sus habitantes recuerdan cómo, la noche del fatídico 15 de agosto, elevó el precio de los pasajes hasta cincuenta soles, lucrando con la desesperación de miles de personas que querían buscar a sus seres queridos y sabían que la ayuda estatal llegaría demasiado tarde.

El maltrato a los pasajeros es permanente: pese a que está prohibido, los ómnibus recogen personas en cualquier lugar de la carretera y les hacen viajar a pie. Esta práctica favorece también los posibles asaltos.

Dos días antes del saqueo del local de Chincha, un ómnibus de Soyuz invadió el carril contrario en la Panamericana Norte durante varios minutos. La imprudente maniobra generó un terrible accidente en que murieron 22 personas. El chofer de Soyuz tenía ya 20 infracciones acumuladas y seguía manejando sin que a su empresa le importara mucho... y a las autoridades estatales tampoco, probablemente por las conexiones que tiene con el partido aprista.

No es la primera vez que el rechazo a la empresa se manifiesta violentamente: en diciembre del 2006 otro ómnibus fue incendiado en Guadalupe, a pocos kilómetros de Ica, después que el chofer atropelló a un niño y pretendió fugar.

Aunque algunos medios de comunicación consideran estos hechos violentos como manifestaciones de “desgobierno”, el verdadero desgobierno se produce cuando las autoridades estatales están ausentes o no tienen interés en cumplir sus propias normas.

A falta de Estado, los actores económicos tienden a abusar y las infracciones laborales o los daños ambientales se producen con total impunidad... y no sólo abusan empresas poderosas. En una localidad cusqueña conocí una amable ancianita inglesa que ha establecido una ONG para atender niños pobres y recauda fondos a través de un restaurante turístico. Sin embargo, a sus empleadas apenas si les paga la mitad del sueldo mínimo. Una situación similar vive un amigo mío: cada mes le descuentan un porcentaje de su sueldo como “donación” para los directivos de la ONG donde labora.

Normalmente, las víctimas de los abusos optan por la resignación y, cuando buscan denunciar, encuentran a un Estado ausente. Es entonces cuando se producen los estallidos sociales y cuando el Estado sí aparece para reprimir violentamente a los ciudadanos, como sucedió a los dos trabajadores mineros fallecidos mientras protestaban contra la empresa minera Marsa en Pataz (La Libertad).

Con ellos, pasan de 20 los peruanos muertos a manos de las fuerzas del orden en lo que va de este gobierno, pese a lo cual, el Ministro de Defensa Antero Flores Araoz emitió un reglamento la semana pasada permitiendo a los militares matar personas con criterios tan ambiguos como “el cumplimiento de su misión”. Flores Araoz desvirtúa así totalmente el rol de las Fuerzas Armadas, pero pretende encarnar el patriotismo al denunciar a una bailarina por posar desnuda sobre la bandera en una evidente cortina de humo.

Para nosotros, la mayoría de conflictos sociales, desde Moquegua hasta Chincha y desde Pataz hasta Puerto Maldonado, son manifestaciones de UN solo conflicto y es la exclusión que viven millones de peruanos, olvidados por las autoridades o, lamentablemente, perjudicados por las decisiones que éstas toman. ¿Qué pueden sentir los habitantes de una comunidad campesina cuando descubren que sus tierras fueron entregadas a una empresa minera, sin ninguna consulta?... y, si no desean vender sus tierras, el Estado las obligará a cederlas a través de la servidumbre minera (Decreto Legislativo 1064).

Lo único sorprendente en el Perú es que no haya más estallidos sociales... Sin embargo, éstos son un desahogo y no una solución. Por ejemplo, Soyuz continúa actuando impunemente. Sólo ayer murieron otras dos personas en sendos accidentes, producidos al parecer por el agotamiento de los choferes.

La mejor forma de prevenir estos hechos violentos sería que el Estado esté presente para garantizar los derechos ciudadanos de todos los ciudadanos. Como esto parece demasiado lejano, la ira que se manifestó en Chincha seguirá manifestándose.


-Además...

-El periodista Alejandro Guerrero fue detenido y condenado a un año de prisión condicional por difamar al sacerdote Francisco Muguiro, acusándolo de pertenecer a una “red del terror”. Hace unas semanas recibió similar condena Alamo Pérez Luna.

-Pese a la insistencia de la transnacional Monsanto y sus aliados en el Ministerio de Agricultura, se logró detener temporalmente la introducción de los productos transgénicos, que podrían afectar severamente la agricultura orgánica.

-El uso de taladros y serruchos en los quirófanos de los hospitales de Huancayo refleja la ausencia de inversión social por parte del Estado. El Ministerio de Salud se encuentra entre quienes demuestran mayor incapacidad para invertir las sumas asignadas, lo cual genera numerosas muertes evitables.

-Hablando de Huancayo, la inauguración del local de Plaza Vea fue apreciada por muchos vecinos como un reconocimiento de su capacidad económica. Es el segundo supermercado de Plaza Vea en la sierra (el primero está en Arequipa).

-En cambio, los habitantes de la zona residencial de Magdalena votaron porque el supermercado Santa Isabel no se convierta en Plaza Vea sino en Vivanda, con precios mucho más elevados “Así evitaremos que venga cualquier tipo de gente”, dijeron algunos vecinos, satisfechos también por el reconocimiento de su (mayor) capacidad económica.

-Hablando de supermercados, Wong violó abiertamente la Ley 28681 al publicar un aviso de una página en El Comercio promocionando diversas marcas de pisco sin las advertencias establecidas. La empresa Backus tampoco cumple con esta norma en sus anuncios en la radio.

-Hablando de falta de escrúpulos en la actividad empresarial, la distribuidora local promocionó la actual versión de la película Batman como apta para todos, mientras en Estados Unidos la calificación es para mayores de 13 años con advertencia.

-Agradecemos a La Granja Villa y el casino Atlantic City por retirar la expresión “buena presencia” de sus convocatorias de empleo.

-Están invitados al conversatorio:

RACISMO Y HUMOR

Oscar Montezuma y José Luis Gargurevich: autores del blog Choledad Privada

Eduardo Adrianzén, dramaturgo y guionista

Enrique Delgado, psicoanalista

Centro Cultural de España, 6 de agosto, 6pm.


El aporte (sobre la RP 208)

Sobre la pregunta de por qué han calado más los grupos norteños de música que las manifestaciones andinas, lo que sucede es que las letras del Grupo 5 son temas más universales, mientras que la música serrana se refiere más a sus propias tradiciones y son difíciles de entender para otros. Además, la sociedad, o quienes la dirigen culturalmente, privilegia una manifestación de “sentir nacional” igual como la economía privilegia una moneda fuerte frente a una débil.
Aún así, Lima es cada vez más serrana sin darse cuenta. Lo que me apena es que no han sido los propios serranos los que nos han dado a conocer, con orgullo, sus manifestaciones, sino que éstas son aceptadas porque nos vienen de rebote desde el extranjero, paradójicamente, gracias a la globalización (un empresario antirracista).

Habría que reconocer que, pese a su ritmo pegajoso y su música simpática, existe mucha violencia en algunas cumbias. Hablan de venganza, de odio, de desear la muerte a la otra persona.. Las secretarias de mi oficina siempre las están tarareando. Quizás han matado de alguna manera a sus parejas. (un abogado de Ayacucho).


La frase W:

Si la reunión duró más de tres horas, no tuvo propósito ni resultado definido y a nadie le pareció mal, quizás estabas en una ONG.

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