martes, enero 15, 2008

Reflexiones Peruanas Nº 181: Para estar informado... apague la televisión

PARA ESTAR INFORMADO… APAGUE LA TELEVISIÓN

Wilfredo Ardito Vega

Hace varios años, me di cuenta que una de las razones para sentirme feliz en Lima era que, como no llovía, nunca estaba obligado a quedarme en casa viendo televisión. Eran además los días de Laura Bozzo, los cómicos ambulantes, la Paisana Jacinta, Magaly Medina y el resto de programas orquestados por el régimen de Fujimori para envilecer a la sociedad peruana. En la actualidad, sigo disfrutando la abstinencia de televisión sin mayores remordimientos.

No siempre fue así: como muchas personas de mi generación, hubo un tiempo en que todos los días me divertía con Los Monsters, El Chavo del Ocho, el SuperAgente 86 o La Isla de Gilligan. En esa época, por fortuna contaba con Los Picapiedra o Don Gato, frente a los cuales, los actuales dibujos animados resultan demasiado infantiles o demasiado violentos. Series como El Fugitivo, Bonanza o El Gran Chaparral podían mantener al televidente una hora en vilo, sin apelar exageradamente al morbo o la violencia.

Ahora, quizás siento en mi inconsciente la televisión como parte de una etapa pasada. Me gustaría poder ver algunos programas valiosos, como Sucedió en el Perú, Costumbres o Reportaje al Perú, pero los transmiten a una hora en que normalmente no he llegado a mi casa (una pena que no los hayan dado cuando era chico). Me han gustado algunos episodios de miniseries o telenovelas peruanas, especialmente cuando están detrás Eduardo Adrianzén o Michel Gómez, pero si tengo que optar entre sentarme a ver televisión y leer, escribir o cualquier otra cosa, siempre prefiero la otra cosa.

Una justificación frecuente de algunas personas para ver televisión es la necesidad de mantenerse informadas. Sin embargo, creo que los noticieros y programas políticos aportan muy poco para ello y algunos parecen mas bien dedicarse intencionalmente a desinformar a la población. A esto se une, claro, su percepción centralista que da mayor cobertura a un bache en Jesús María que a todos los problemas del interior del país.

Además, si hace diez años el fujimorismo actuaba al servicio de los grupos de poder económico, controlando la televisión, ahora ellos conservan dicho control sin el estorbo de un régimen tan visiblemente represivo. Los programas mencionados procuran que la población se sienta informada, y al mismo tiempo no le permiten desarrollar su capacidad crítica ni le muestran los problemas de fondo del país. Quien vea noticieros no encontrará reportajes sobre las muertes de ciudadanos por la policía, la explotación laboral en los services, los abusos que comete la ONP o las maniobras que el grupo Wong ejercía hacia sus proveedores (y que a sus clientes importaban muy poco).

A pesar de ello, muchos peruanos han hecho de ver noticieros una actividad tan cotidiana y obligatoria como lavarse los dientes y, lo que es peor, llenan su cabeza de niños muertos, accidentes horribles o conflictos entre políticos cínicos en aquellos dos momentos en que deberían estar más relajados: antes de dormir y antes de salir a trabajar. Alguna vez, camino a mi oficina he pensado cuántas imágenes sórdidas habrán visto minutos antes las personas que me rodean en la calle o en el micro. ¿Ganaron algo con ello? Por supuesto que no.

En la búsqueda perniciosa de quitar a los televidentes todo momento apacible, los domingos parecen ser los peores días, ya no solamente en la noche, sino también por la mañana. A la hora en que de niño yo veía dibujos animados, se presentan ahora los crímenes pasionales y las violaciones de la semana, sin que el horario de protección al menor parezca existir.

Si usted desea mejorar su calidad de vida, tener sueños más agradables, disfrutar de más tiempo para usted y las personas que quiere y eliminar tensiones innecesarias, le recomiendo desligarse de los programas que supuestamente son informativos. Estar informado NO es estar al tanto de declaraciones de políticos o escándalos de futbolistas o actores. Al respecto, yo suelo disfrutar de una total ignorancia sobre muchos temas que en el fondo son intrascendentes.

Para informarme sobre aquello que me interesa tengo los periódicos o la internet. Sin embargo, mi principal fuente de información son conversaciones. Normalmente, disfruto mucho hablando con amigos o familiares, pero también con desconocidos. Conversar con un taxista, un chofer de combi o con otro pasajero en un ómnibus interprovincial o un avión, me suele ayudar a comprender mejor la realidad del país que decenas de noticieros.

Llevo ya diez años en ese camino y siento que no dejo nunca de aprender. En cuanto a los noticieros y otros programas informativos, me he propuesto volver a verlos con el mayor interés, cuando sean elaborados con seriedad o, quizás, el día en que en Lima llueva.




Además...

-John Acosta Meneses, de sólo doce años, se convirtió en la primera víctima mortal por excesos policiales en el año 2008. El hecho se produjo en Pucallpa, cuando un grupo de policías, acompañado nada menos que por el Fiscal de Prevención del Delito de Ucayali pretendía desalojar a los ocupantes de una ladrillera.

-Nueve obreros quedaron heridos debido a la imprevisión de la empresa constructora que ampliaba el colegio Humboldt. Aunque la obra carecía de permisos municipales, los obreros sobrevivientes fueron obligados a trabajar inclusive al día siguiente al accidente. Sin embargo, a diferencia del incidente similar ocurrido en Gamarra, ningún Fiscal ha abierto orden de detención contra los promotores del colegio o el ingeniero responsable.

-Hablando de accidentes laborales, durante la semana pasada fallecieron en sucesivos derrumbes seis trabajadores en las minas San Vicente (Junín) y Atacocha (Pasco).

-Hablando de empresas mineras, ha sido muy cuestionado el Primer Ministro Jorge Del Castillo por intervenir para bloquear la demanda contra la empresa Doe Run en los Estados Unidos, aduciendo que en el Perú existen los adecuados canales legales para las víctimas de contaminación.

-Desde el pan hasta las entradas del cine, desde el camote hasta el pollo, las continuas alzas de precios curiosamente no aparecen reflejadas en el índice de inflación, que no llegaría al 4% En muchos productos básicos, supera el 30%. Debe señalarse, además, que en ciudades como Arequipa o Cusco, la inflación es inclusive mucho más fuerte que en Lima.

-Kathia Peláez, una de las víctimas del último accidente en el tren a Macchu Pichu se quejó de los maltratos sufridos mientras los empleados de Perú Rail asumían que era peruana, habiendo sólo reaccionado cuando supieron que tenía ciudadanía estadounidense. El abogado ecuatoriano Sixto Murillo ha denunciado también prácticas de discriminación racial por parte de dicha empresa.

Todas las Reflexiones Peruanas se encuentran en la página web de APRODEH www.aprodeh.org.pe, el informativo La Insignia www.lainsignia.org, la página web de Agencia Perú www.agenciaperu.com y el blog reflexionesperuanas.blogspot.com

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