lunes, noviembre 05, 2007

Reflexiones Peruanas Nº 171: Imágenes Huamanguinas

En el patio del antiguo seminario conciliar, ahora hay restaurantes y cafés equipados con sombrillas para los comensales que deseen guarecerse del resplandeciente sol ayacuchano. Por las noches, grupos de estudiantes suelen ensayar danzas andinas, para alguna presentación pública y en los claustros del segundo piso se realizan conferencias y presentaciones de libros.
Uno de los principales atractivos de Huamanga son las numerosas edificaciones coloniales, desde el Banco de la Nación hasta el Hotel Santa Rosa, que también cuenta con un acogedor patio para desayunar chaplas o almorzar bajo las sombrillas. Para actividades culturales puede acudirse a la Casona de la Higuera en la Plaza de Armas y a la casona Velarde Alvarez, sede en estos días de un Festival de Cine Europeo. Al lado de ésta, en la mansión donde ahora funciona el Banco de Crédito, se exhibe una valiosa colección de retablos, cruces y otras manifestaciones de arte ayacuchano.

A diferencia de otras ciudades andinas, bastante incómodas y hasta peligrosas para los transeúntes, en Huamanga es mucho más agradable caminar, porque las veredas de las calles principales han sido ensanchadas.


Es placentero además recorrer las calles peatonales, donde por la tarde se mezclan mujeres ataviadas a la tradicional usanza huamanguina, secretarias en uniforme y hasta algún grupo de mariachis enrumbando hacia el evento donde han sido contratados.


La presencia, cada vez más habitual, de cooperantes extranjeros, no ha alterado la fisonomía de la ciudad ni ha generado una invasión de letreros anunciando free drink o dishes to the letter. Otras influencias foráneas mas bien han sido adaptadas al gusto local, como dejar de trabajar a las diez de la mañana para acudir a una cebichería.

-Parece el Cusco de los años setenta-, me comenta con nostalgia un amigo originario de esa ciudad, contemplando la animada vida en los portales de la Plaza de Armas.

Hace unas semanas, mi visita coincidió con un festival de danzas que congregó delegaciones de todo el departamento. Un grupo de escolares de la selva ayacuchana, vestidos y pintados como supuestos asháninkas, llegaron a la plaza bailando y gritando el nombre de su colegio, mientras pisaban la placa de bronce conmemorativa que mandó colocar la Comisión de la Verdad sobre una de las veredas. Nadie les llamó la atención. Al fin y al cabo, muchos huamanguinos caminan indiferentes encima de esa placa como simbolizando el desinterés por el doloroso pasado reciente.

En realidad, cada vez son más los ayacuchanos que no tienen nada que recordar: muchos niños y adolescentes jamás escucharon un coche bomba, nunca vivieron el toque de queda ni vieron cadáveres en la puerta de sus casas.

-El próximo año, ingresa a la universidad una generación que no sabe y no quiere saber nada de esos tiempos –me comenta un periodista, aunque la mayoría de adultos comparte también la vocación por el olvido.

A pesar de ello, es imposible negar las actuales consecuencias actuales del período de violencia: Huamanga creció muchísimo debido a la llegada de los desplazados y ahora uno puede tardarse más de una hora en recorrerla en combi. En lugares donde sólo había tunales han surgido barrios nuevos como Ñawimpuquio, donde funciona la nueva sede del Ministerio Público. Al lado de ésta se viene concluyendo un edificio de cinco pisos: el mayor laboratorio de antropología forense del país.


Mientras los obreros colocan las tradicionales tejas sobre el techo del edificio, un amigo fiscal me comenta:

-Hay miles de entierros clandestinos y poco a poco los sobrevivientes se están animando a denunciar.

Para los campesinos, naturalmente, no es fácil decidirse: son una población que por décadas sufrió la crueldad de los hacendados, para luego padecer los crímenes de los senderistas y los militares.

Además, detrás de la cordialidad de los huamanguinos se mantienen relaciones verticales y racistas.

-En los colegios particulares, los niños de apellido español todavía discriminan a sus compañeros con apellido autóctono - relata un abogado.

Ubicados en la base de la pirámide social, los campesinos no sólo enfrentan pobreza y discriminación, sino abierta explotación. Muchas familias huamanguinas reciben en su casa a una muchacha campesina para que realice tareas domésticas, pagándole apenas 100 soles mensuales o menos aún.

-Las empleadas mejor pagadas apenas se reciben 180 soles –me refieren mis colegas.

Nadie ha oído hablar de pago de gratificaciones a una trabajadora del hogar, no digamos los demás derechos laborales. En realidad, mencionar el sueldo mínimo de 530 soles resulta sarcasmo para la mayor parte de ayacuchanos... aún en la ciudad. En el campo, los peones o jornaleros reciben cinco soles o menos.

Si desean un verdadero desarrollo, los huamanguinos no deberían pensar solamente en conservar la belleza de su ciudad, sino promover mejor calidad de vida para los más vulnerables. Aunque no quieran recordarlo, después de lo que sucedió en esas tierras, esa debería ser una prioridad.




Además...

-Quienes, en cualquier lugar del Perú, tengan apoyo de una trabajadora del hogar no se olviden que este jueves 1º le corresponde descansar o deberán pagarle por el trabajo de ese día.

-Ese mismo día se celebra en el Parque Municipal de Surco el tradicional festival T’anta Wawa donde panaderos de todo el Perú exponen y venden panes tradicionales.

-Mientras la agresión a una joven ecuatoriana ha generado una firme reacción de las autoridades de su país, incluyendo el propio Presidente Correa, la Cancillería peruana se muestra bastante pasiva frente a los casos de xenofobia sufridos por peruanos en Barcelona y otros lugares.

-La Comisión de Energía y Minas del Congreso decidió archivar definitivamente el proyecto de ley 1640, que pretendía declarar de interés nacional veinte proyectos mineros, algunos de ellos sumamente cuestionados como Majaz y Miski Mayo. Sin embargo, aún no se debate el proyecto 1628, que permitiría destinar áreas agrícolas y urbanas para la actividad minera.

-Hablando de proyectos dudosos, el Presidente García pretende disponer un seguro obligatorio para posibles negligencias médicas. En realidad, este seguro debería ser asumido por los hospitales o clínicas, dado que las desgracias ocurren por fallas muy diversas. Lo más importante sería que el Estado invirtiera seriamente en salud, incluyendo los sueldos que se paga a médicos, enfermeras y técnicos.

-Varios inspectores del Ministerio de Transportes estuvieron a punto de morir por la violenta acción de los conductores de buses-camión en Tacna, que se resisten a sanciones y controles.

-Hablando de protestas violentas, los pobladores de Carmen Alto en Ayacucho golpearon brutalmente a los encuestadores del censo de la semana pasada, como si tuvieran alguna responsabilidad en los problemas de límites de ese distrito (RP 168).

- Según ha denunciado el Presidente Regional de Ancash, César Alvarez, el reciente atentado en su contra habría sido originado por personas ligadas al partido de gobierno.

-El restaurante Vivaldino, en Larcomar, puede hacerse acreedor de una severa sanción por publicar ofertas de empleo con criterios discriminatorios por edad y rasgos físicos.

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