martes, enero 23, 2007

Reflexiones Peruanas 129: ¿FELIZ EN LIMA?... ¡CLARO QUE SÍ!

Desde niño me emocionaba que mi padre me llevara a conocer balcones, plazuelas, huacas, parques o playas, pero mi entusiasmo por Lima se hizo mucho más grande después de mi permanencia en el extranjero y por eso decidí ayudar a otras personas a disfrutar de la ciudad.

A lo largo de los últimos nueve años, he llevado a centenares de peruanos y extranjeros a pasear por Lima. Algunas veces lo he hecho desde un ómnibus, con micrófono en la mano, en castellano o inglés, pero generalmente los recorridos con mis amigos o los amigos de mis amigos han sido a pie, aprovechando el privilegio de vivir en una ciudad plana, donde nunca llueve, nieva o truena y siempre se puede salir a dar una vuelta.

Una y otra vez he mostrado las fachadas de San Agustín y La Merced, los balcones del Jirón Huancavelica, la casa Courret inspirada en Gaudí o el Palais Concert donde se lucía Valdelomar. Cuando cae la tarde al visitar el Centro, me gusta hacer una pausa y sentarme en las gradas de la Catedral. Varias veces, mientras terminaba una hamburguesa del Bembos (peruana o a lo pobre, claro), veía a los niños jugar en la plaza y los coches a caballo pasar lentamente, pensaba si ésa era la ciudad denostada como caótica u hostil.

Una y otra vez he bajado con mis acompañantes las escalinatas hacia el Puente de los Suspiros y luego, por la Bajada de los Baños hemos admirado las casonas barranquinas, para terminar comiendo anticuchos y picarones en Totos, Javier o El Delfín o subiendo al Festival del Sabor, al lado de la Plaza Municipal.

Contemplar el mar desde los parques de Miraflores es una experiencia que pocos visitantes esperaban, siendo especialmente atrayente el Parque del Amor. Después de las obligadas sesiones fotográficas, solemos pasar al Laritza de Larcomar para un café o un helado, mientras el sol se pone en el horizonte, salvo que se atraviese un avezado parapentista. Les gusta mucho ver bailar a las parejas en el anfiteatro del parque Kennedy, así como el champús o las butifarras que allí se venden.

Para los paseos nocturnos suelo reservar el Olivar de San Isidro, con su atmósfera mágica, incrementada los fines de semana por decenas de novias que se toman fotos con los olivos. En realidad, lo más agradable para mí, sea en el Olivar, el Parque de Lima, el Parque de la Amistad, Pueblo Libre o Jesús María, es ver a tantas personas disfrutar de los espacios públicos pese a las advertencias sobre la inseguridad limeña. Vivir en una ciudad implica disfrutar esos espacios, aprendiendo a alternar con los demás habitantes, sin replegarse detrás de muros, guardianes y cercos eléctricos.

A un amante de Lima como yo, causa pena, eso sí, el deterioro de algunas zonas en los últimos años, generalmente por obra de algunos alcaldes, como la instalación de un grotesco monumento en el innecesario Paseo de las Naciones. Ya no hay espectáculos de danzas peruanas en la alameda Chabuca Granda, que luce intencionalmente descuidada, al parecer para que no queden buenos recuerdos del alcalde Andrade. El ingreso a Barranco ha perdido también su encanto: fue demolido el centro Manuel Beltroy, con su molino y su laguna y ahora queda un lote baldío.

Sin embargo, también surgen nuevas atracciones, como el sorprendente Parque de la Muralla, que inclusive viene siendo siendo ampliado. Algunos lugares tradicionales resurgen, como la plazuela San Agustín, la calle Contumazá, con su elegante arquitectura (a la espalda del cine Metro) y la calle Palacio, que une Palacio de Gobierno y San Francisco. En las avenidas Tacna, Abancay y Colmena han crecido numerosos árboles, enfrentando la contaminación. En el parque Isaac Rabín de Miraflores se ha instalado un barco y un tobogán en forma de serpiente. Desde allí y desde el parque María Reiche se puede ahora bajar a la playa por nuevos puentes peatonales.

Me entusiasma vivir en una ciudad donde la lista de huariques excelentes para comer es inagotable, donde los parques no cierran al atardecer, donde existe una intensa vida cultural, muchas veces gratuita, y donde a cualquier hora será fácil encontrar un taxi y un conductor cordial (ser considerado en la tarifa ayuda bastante).

¿No me molestan el racismo, la pobreza, el tráfico y la contaminación? Por supuesto que sí y por eso me gusta pasear por lugares apacibles a los que todos pueden acceder, pero al mismo tiempo el reto de vivir en Lima es luchar contra los males mencionados promoviendo una mejor calidad de vida para todos.

Este 18 de enero, quienes habitamos en Lima hagamos algo distinto: felicitémonos por el aniversario de nuestra ciudad... Y, quienes hace tiempo no lo hacen, sería bueno que se propusieran disfrutarla.


Además...

-La liberación de los ocho campesinos de Chacas (RP 128) nos ha causado mucha alegría. Felicitamos al doctor Eduardo Vega de la Defensoría del Pueblo por su decisiva acción, así como a todos los que desde Ayacucho, Lima y otros lugares se movilizaron por esta justa causa. ¿Indemnizarán las autoridades a las víctimas de su arbitrariedad? En otro país, además, el Ministro de Defensa habría presentado su renuncia tras comprobarse que lanzó acusaciones infundadas contra personas pobres e inocentes.

-El proyecto de Alan García para imponer la pena de muerte a los terroristas fracasó al obtener apenas el respaldo de 28 congresistas. A pesar de ello, el Presidente insiste en sus sanguinarias intenciones.

-Causa mucha satisfacción la acogida que viene teniendo la acción cívica contra el racismo que se llevará a cabo en Asia el domingo 28 de enero, en solidaridad con las trabajadoras del hogar y en protesta por el impedimiento de ingresar a las playas. Quienes aún no se han inscrito, pueden escribirme a mí o a marperez@dhperu.org de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, para coordinar el traslado en ómnibus de los participantes. Quienes van a ir en sus propios vehículos, avisan también para las coordinaciones necesarias.

-La Municipalidad de Surco suspendió el reciclaje de basura, la de Jesús María prohibió el ingreso al monumento El Ojo que Llora, la de Miraflores retiró del Parque Kennedy el servicio del Mirabús y la de San Isidro permite bloquear las calles durante todo un día para filmar comerciales, afectando a centenares de vecinos. Si los nuevos alcaldes siguen así, van a lograr pronto que se extrañe a sus predecesores.

-La Municipalidad de Trujillo ha anunciado que suspenderá los contratos con los services que pagaban infames sueldos a los trabajadores de limpieza y seguridad. Sería bueno que otros municipios, entidades públicas, universidades e instituciones religiosas siguieran este ejemplo para evitar ser cómplices de prácticas de explotación.

-En la avenida Javier Prado, un nuevo accidente fue causado por un aviso luminoso de Punto Visual. Esta empresa compite con Clear Chanell en colocar sus avisos en las bermas centrales de las avenidas, obstruyendo la visibilidad de transeúntes y conductores y generando múltiples accidentes.

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